4G: Guía rápida de supervivencia

Ya están aquí. La nueva generación de móviles ha venido para quedarse. Lo oiremos cada vez más en los anuncios de teléfonos móviles, de las operadoras y a nuestros amigos en el vermut cuando cambien de terminal. Los nuevos smartphones serán 4G o no serán. Si eres de los que se preocuparon de saber que es un 'acelerómetro' y para qué diablos lo necesitamos en un teléfono, este artículo es para ti.
El nombre: 4G o cuarta generación; después de los teléfonos 2G y 3G, la denominación no podía ser otra. No obstante es un nombre oficioso, como el iPad 3 o la Princesa del Pueblo. Oficialmente es un conjunto de protocolos, fundamentalmente el LTE (Long Term Evolution) y el malogrado WIMAX; pero apuesto a que nadie lo llamará así. Así que, si en las especificaciones del teléfono, algún fabricante despistado pone que 'soporta LTE', el terminal es 4G.
Mejoras: Por un lado, supone un gran incremento del ancho de banda de transmisión de datos, capacidades de datos de 'subida' de hasta 50 MB y de 'bajada' de hasta 100 MB, pudiendo alcanzar 1 GB con el receptor en reposo. (Un truco de ingeniero: para saber cuando la velocidad es de 'subida' o de 'bajada' hay que acordarse de que los usuarios siempre estamos 'debajo'). Por otro lado, tiene sistemas que aseguran la calidad del servicio, de forma que se garantizan un ancho de banda sostenible o un retardo máximo de transmisión. Lo que subyace en el nuevo protocolo es una transmisión todo IP, de forma que incluso la voz del terminal móvil se transmite con el protocolo de Internet, a la manera que lo hace Skype, pero con mayor calidad.
Nuevos Servicios: Con esas capacidades mejoradas en la trasmisión de datos, se notará una mejora sustancial en el funcionamiento de las aplicaciones que se conecten a Internet: descargas más rápidas, menores tiempos de latencia. El funcionamiento de estas conexiones móviles se aproximará a las conexiones fijas con cable. Lo notaremos sobretodo en que recibiremos videos de mucha mejor calidad. Al mejorar las tasas de subida, podemos imaginar a reporteros transmitiendo las noticias en tiempo real sin necesidad de las aparatosas unidades móviles.
Terminales: Prácticamente todos los fabricantes tienen a disposición teléfonos 4G o han anunciado su inminente lanzamiento. Como es habitual en los cambios de generación, los nuevos terminales son compatibles 'hacia atrás'; es decir, podemos utilizarlos aunque con las mismas prestaciones que tenemos ahora.
Disponibilidad: Para que podamos disfrutar de la telefonía 4G en plenitud hay que tener dos cosas disponibles, los teléfonos y las redes. La liberación del espectro (tranquilos, nadie va a soltar un fantasma) permitirá tener disponibles las frecuencias de transmisión para que los teléfonos funcionen. Resulta que las frecuencias ideales para a telefonía móvil (800 MHz), ahora están ocupadas para la emisión de algunos canales de TDT, por lo que habrá que mover a estos últimos, a la vez que resintonizamos (¡una vez más!) nuestros receptores de televisión. Aunque ese espectro ya está dividido, subastado, pagado y repartido entre las empresas de telefonía móvil, la migración no se producirá antes de enero de 2014. Una vez hecho esto las operadores tienen que poner a funcionar sus nuevas redes y antenas, y nosotros comprarnos los teléfonos 4G.
¿Y hasta entonces? Las operadoras ya han puesto a funcionar en las grandes ciudades esta tecnología, aunque sólo para transmisión de datos; son los populares "pinchos"que se conectan a los ordenadores portátiles. De forma provisional, utilizan una banda de frecuencias disponible de menor alcance, en torno a 2 GHz, que da problemas de cobertura, por lo que la extensión de 4G de forma generalizada a zonas más despobladas se ve poco probable hasta que no se produzca la liberación del espectro antes mencionada.
¡Pero si en otros países ya está! Es verdad, excepto en casos puntuales como Noruega, en Europa vamos más retrasados que en otras partes del mundo. Nos hemos dado menos prisa, ya que nuestras redes actuales de datos, la 3G o la 3.5G, funcionan bastante mejor que lo que se desplegó en otras parte del mundo y que todavía no están amortizadas. En el pasado hicimos mejor las cosas en el viejo continente, unificando tecnologías y protocolos, y disfrutando de sistemas de datos móviles de mucha mayor calidad. Paradójicamente, esto ha provocado que en el presente vayamos más retrasados.

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