'Cloud': tan lejos, tan cerca

Más de una vez habremos visto algún dibujo en el que se comunicaban dos ordenadores a través de una maraña de cables, routers, switches, firewalls, que interconectan varios proveedores de telecomunicaciones y que era representado con una nube en medio de los dos equipos con un título que dice: "Internet".

El Cloud (del inglés, nube) se basa precisamente en ese principio: despojar de toda complejidad al usuario, para que se preocupe sólo de lo que necesita.

Pero esto no es tan nuevo. Cuando creamos una cuenta de correo en Hotmail o Gmail, estamos usando un software a través de Internet y no nos preocupa en qué centro de datos están los servidores o desde qué país nos descargamos los correos: conectamos, enviamos, recibimos y no necesitamos saber nada más.

Ya por el año 1984 John Gage, vicepresidente de Sun Microsystems, afirmaba que "the network is the computer" (la red es el ordenador).

Los servicios Cloud se pueden adquirir bajo tres modelos distintos de explotación: Infraestructura como Servicio (Iaas), Software como Servicio (SaaS) y Plataforma como Servicio (Paas). Lo habitual es que las dos últimas se implementen sobre tecnología de la primera, para mayor flexibilidad y disponibilidad.

Con las herramientas que nos ofrecen los proveedores de Infraestructura como Servicio podemos configurar desde un pequeño servidor (cloud server), con el sistema operativo que deseemos, a través de unas fáciles plantillas, hasta una compleja red de servidores con switches internos y externos, firewall, balanceadores, servidores de aplicaciones, servidores de bases de datos, a través de fáciles asistentes de configuración (aunque no nos engañemos, es fácil pero hay que saber). Esta puede ser una buena alternativa para aquellas empresas que están en la tesitura de cambiar sus servidores, sin tener que preocuparse de sus necesidades futuras, puesto que el pago es en función del uso que hacemos de los recursos.

La parte más conocida del Cloud es el Software como Servicio. Utilizar el correo de Hotmail o Gmail, gestionar la agenda con Google Calendar, utilizar aplicaciones de gestión como SalesForce o Kubbos, guardar copias de seguridad o sincronizar ficheros en algún disco remoto como Dropbox, Ubuntu One o Google Drive (cloud storage), crear documentos con Office Live o Google docs, compartir fotos con Flickr o Picasa, o vídeos en Youtube, son algunas de las aplicaciones a las que podemos acceder, y que se ofrecen según el modelo SaaS.

Por último, los servicios que la Plataforma como Servicio nos ofrece son más específicos para desarrolladores de software, ya que consiste en poner a disposición de los técnicos unas herramientas para el desarrollo, pruebas e implementación de aplicaciones, sobre todo para los entornos web y móvil.

Un paso más adelante, y por lo que están apostando varios fabricantes, es el escritorio en la nube (VDI o Cloud PC), que consiste en disponer de un escritorio remoto al que puedes acceder desde un PC, portátil, tablet o móvil. Su ventaja es que lo que se cambia desde uno de ellos, puede verse al instante desde cualquiera de los otros.

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