Relojes inteligentes

Se veía venir. Después de los teléfonos, las televisiones y las ciudades, le toca el turno de ser inteligente a quien nos ha acompañado desde la primera comunión. Bueno, no es un invento nuevo; que levante la mano el que no se acuerde de aquellos CASIO digitales, que llevaban una calculadora incorporada, incluyendo toda su botonería.
Lo de ahora es otra cosa, empezando por el nombre: Smart Watch. El desarrollo tecnológico de las pantallas, táctiles y de altísima resolución, junto con las mejoras en la gestión de energía, permite que los relojes tengan capacidades de comunicación y proceso nada despreciables. La funcionalidad más evidente es la de estar siempre conectado sin tener que estar mirando la pantalla de nuestro teléfono, es más discreto y más cómodo que nos avise nuestro reloj de pulsera. Así, veremos quién nos llama aunque el teléfono esté 'en silencio',  y  mandar respuestas automáticas tocando la pequeña pantalla del reloj. Y también observaremos en nuestra muñeca las actualizaciones del Facebook, Twitter y correo electrónico, noticias, tiempo y bolsa,  agenda, alarmas y música, incluso saber la hora que es.
Tienen dos inconvenientes: uno, como todos los dispositivos electrónicos actuales habrá que estarles recargando continuamente; dos, se necesita un teléfono, también inteligente, para poder utilizar estos relojes. Me explico: el que se conecta a Internet es el móvil; el reloj se conecta al teléfono por Bluetooth, y desde allí, en su caso, a Internet.
Tres son los modelos de Smart Watch que suenan en Internet: SONY es la empresa que más rápido se ha movido. Tiene ya en el mercado un dispositivo con pantalla OLED, de tamaño bastante discreto, que permite conectarse a sus teléfonos Xperia, y, en general, a muchos teléfonos con sistema operativo Android. Su funcionalidad se basa en la de ser una extensión del teléfono:  una pantalla accesoria desde la que controlamos las aplicaciones. Por unos 120 euros.
La segunda empresa es italiana, se llama, I’m watch. Es de agradecer que una empresa europea compita en el mercado del hardware, con un dispositivo que, por 300 euros, es más inteligente que el anterior. También con pantalla a color OLED, aunque de mayor tamaño y peso, sólo necesita del teléfono móvil para conectarse a Internet, ejecutando dentro del reloj sus propias aplicaciones. Por el momento, sólo  en su página WEB, y afirman que son compatibles con teléfonos Android, iPhone y Blackberry.
Y el último ingenio en la competición se denomina Pebble ('guijarro', en inglés). Actualmente está en desarrollo, con estimaciones vagas de cuándo estará a la venta. La conexión necesaria será  compatible con iPhone y Android. Su pantalla es de tinta electrónica, con un consumo más reducido y por tanto más autonomía. La empresa, una start-up californiana, ha conseguido una financiación extraordinaria y de forma muy rápida, mediante el fenómeno de crowfunding, que podríamos definir como suscripción popular de las acciones. Una forma novedosa de financiación sin pasar por los bancos, muy interesante con los tiempos que corren…

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