Coworking: compartir y colaborar

Coworking es una de esas palabras anglosajonas que si la traduces, todavía entiendes menos su significado. Coworking consiste en compartir espacio, en amplias oficinas, con gente que nada tiene que ver con el proyecto que estás desarrollando, ni siquiera tiene por qué ser del mismo sector, en un entorno multidisciplinar, que favorece las relaciones de cooperación y ayuda mutua.

El coworking es un estilo de trabajo, formado principalmente por profesionales independientes, en un trato de igual a igual. Aunque predominan las profesiones relacionadas con el mundo de Internet (diseñadores gráficos, programadores, community managers) no es exclusivo para este sector, también se pueden encontrar escritores, periodistas, comerciales, gente de marketing y sobre todo, emprendedores que necesitan el contacto humano para comentar sus ideas y conseguir sinergias.

La base de este modelo es disponer de un lugar de trabajo, compartido y colaborativo, donde poder hablar sobre los avances en tus proyectos, tus éxitos y fracasos, plantear problemas y ofrecer soluciones, proponer y recibir ideas. No es un centro de negocios donde cada uno dispone de su despacho individual, sino grandes espacios diáfanos con mesas de trabajo y zonas de ocio en los que poder conversar al calor de un café, o mientras se juega un futbolín; en un ambiente en el que el diseño y la disposición de las salas es parte fundamental para fomentar la participación.

El coworking facilita el intercambio de experiencias, de éxitos y fracasos, opiniones, consejos, conocimientos y muy importante: contactos, lo que posibilita encontrar socios, clientes, proveedores y colaboradores. El pago del alquiler depende del tiempo que se utilice el área contratada. En sus salas de reuniones se pueden organizar o asistir a cursos, charlas o seminarios. Los costes de arranque para crear nuevos negocios se reducen al máximo. Su diseño elegante y vanguardista no pasará desapercibido a los clientes, que se llevarán una sensación de modernidad e innovación muy beneficiosa para tu imagen. Y sobre todo, el formar parte de una comunidad que se apoya los unos en los otros, en un ambiente colaborativo, es ideal para nuevos emprendedores y para desarrollar nuevas ideas.

En cuanto a los inconvenientes destacar los problemas que pueden surgir en las relaciones interpersonales, aunque si se está a disgusto en un centro de coworking, siempre se puede buscar otro, ya que no hay contratos de permanencia. Al ser espacios abiertos puede que la concentración no siempre sea posible, quizás alternar el trabajo en casa con algunos días de coworking sea una buena alternativa. Y desde luego no es el sitio más adecuado para las personas que anteponen su privacidad a la colaboración.

En fin, antes de optar por estar forma de trabajo lo primero que hay que valorar es si podrías integrarte en este modelo y, en su caso, buscar el centro de coworking en el que te sientas mejor identificado; y en el que haya gente interesante que con la que compartir tus experiencias.
 

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