Innovar para sobrevivir

Es fácil pensar que son malos tiempos para aventuras, que lo mejor es seguir la filosofía de 'Virgencita que me quede como estoy' y esperar que este cúmulo de circunstancias adversas se diluya con la misma celeridad que nos ha sobrevenido. Pero mientras, los teléfonos apenas suenan, hay menos clientes que traspasan la puerta de nuestro negocio (¡qué tranquilidad más desesperante!) y la despensa está cada vez más vacía.

Una alternativa a quedarse inmóvil, y esperar que amaine, puede encontrarse en la 'innovación'. Palabra que de tanto pronunciarla en compañía de otras como investigación y desarrollo, evoca un pensamiento del tipo ¡esto me va a costar una pasta que me voy a quedar temblando! Y es porque estamos acostumbrados a asociar la innovación con grandes proyectos que llenan páginas en revistas científicas o grandes titulares. Pero la innovación no tiene por qué limitarse a diseñar, por ejemplo, un sofisticado sistema de fotografía tridimensional del pie para la confección de zapatos a medida. Puede ser tan sencillo como poner un espacio de juegos para los niños dentro del comercio, o un bono para que cada diez pares se regale el undécimo, o una web con todas las marcas modelos, tallas y colores, para que el cliente venga con algo pensado…

Innovar es 'simplemente' hacer algo de diferente manera. Es cambiar, adaptarse a las nuevas necesidades, o mejor incluso, crear nuevas necesidades, es buscar un hueco libre donde poder hacernos fuertes. A pesar de que ser un reto arduo, no debemos olvidar que no estamos solos en esto, podemos aprovechar la creatividad de nuestros colaboradores, familiares, amigos y por qué no, de los propios clientes. Seguro que están deseando echarnos una mano.

Aunque nadie puede garantizar que la innovación vaya a aportar resultados positivos, lo que nadie discute es el cumplimiento del lapidario dicho: 'renovarse o morir', que nos inculcaron nuestros antecesores. Pero es que además, hemos de tener presente que aun siendo un éxito total, nuestra ventaja competitiva tiene fecha de caducidad, es preciso llegar lo antes posible a la mayor cantidad de público objetivo que esté a nuestro alcance. En este mundo tan cambiante que hasta parece que gira más deprisa, ya no tiene mayor ventaja la empresa más grande sino la más rápida. La primera que ponga en marcha y distribuya sus nuevas ideas en el mercado, es la que obtendrá ventaja frente al resto. Por ello es necesario apoyarse en todos los medios de comunicación de los que se pueda disponer: prensa, radio, televisión, publicidad online, redes sociales…, para que el mensaje llegue de primera mano, cuanto antes, de forma efectiva y a la mayor cantidad de gente posible. El tiempo corre en tu contra: donde tú no llegues otro llegará.

Puede parecer paradójico hablar de invertir en innovación y marketing en esta época de arenas movedizas, pero esta situación ha venido para quedarse y cuanto antes nos adaptemos al nuevo medio más posibilidades tendremos de sobrevivir. Lo cierto es que el ahorro sólo garantiza el corto plazo, mientras que la innovación, aunque no garantiza unos ingresos a medio plazo, sí permite mantener una brizna de esperanza en el futuro de tu negocio.
 

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