Made in China

Hace ya unos años, decidimos que España debía convertirse en un país 'de servicios'; era una muestra más de la modernidad  del ingreso en el mercado común.  Hoy se admite que nuestro desarrollo como país debe estar basado en una industria sólida y competitiva, y aunque tarde, debemos ponernos manos a la obra. Pero ¿podemos competir en industria contra lo que se ha denominado 'la fábrica del mundo'. Se dice que todo se fabrica en China y que es imposible competir con unos costes laborales tan bajos.
Si examinamos la industria concreta de la tecnología, el análisis no es tan sencillo. Por ejemplo, en microelectrónica los dos mayores fabricantes de chips son chinos, sí, pero de Taiwan, un país con una renta per cápita un 25% más alta que la nuestra. Tenemos que bajar hasta un honroso quinto puesto para encontrar un fabricante de la República Popular, detrás de americanos y coreanos.
Analizando la industria de los cristales líquidos,  los mayores fabricantes del mundo son coreanos, Samsung, LG, seguidos de cerca por los japoneses, Sharp, Sony. Cuentan con alguna fábrica de montaje en China pero la mayoría de las plantas se encuentran, respectivamente, en su península o en sus islas natales.
La china Suntech Power es el mayor fabricante del  mundo de placas solares,  pero su fuerza residía en el tamaño, no en los costes laborales. Emplearon una inversión monstruosa, mucha de ella en innovación de procesos, para aprovechar las economías de escala, y acaparar así el mercado. Hablo en pasado, ya que el mercado no estaba  preparado para semejante capacidad productiva, y es difícil que encuentren la rentabilidad.
En el campo de la electrónica de comunicaciones sobresale Huawey, también chino. En apenas 23 años de existencia es el líder de su mercado desbancando a empresas como Ericsson, Nortel o Cisco.  Destaca por la inversión en I+D que realiza para mantener su posición, con centros de investigación en países como Estados Unidos, Alemania, Suecia, Irlanda, India, Rusia o Turquía (sí, los chinos también fabrican fuera).
La mala noticia es que las inversiones necesarias para fabricar componentes de alta tecnología son colosales, las barreras de entrada son prácticamente insalvables. Sólo China, con la gran capacidad inversora que le permite su saneado balance comercial exterior y las peculiaridades de su economía, ha podido crear empresas como Huawey o Suntech, y siempre mediante grandes inversiones en I+D.
La buena noticia, al menos para nosotros, es que todos estos mercados tienen un exceso de capacidad de producción; las economías de escala y la competencia han hecho que  el precio de venta no permita incluir la amortización de la inversión. Así se facilita la creación de valor añadido en otras partes de la cadena productiva, como el diseño, marca, aplicaciones, equipos, etc. Pero para hacerlo de forma competitiva, se necesita mucha inversión, un entorno económico estable, una fuerza laboral muy bien preparada y flexible, y sobre todo conocimiento, mucho conocimiento, o sea, mucha inversión en I+D+i…

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