Tecnología en el sector primario

No sé si viene al caso, pero soy de los que piensan que a nuestro país le iría mucho mejor si nos hubiésemos esforzado, desde mediados de los 80, en disponer hoy de un sector agroganadero fuerte, bien dotado, evolucionado y especializado en productos de calidad.

Disponemos de lo necesario: suelo, clima variado y gente. Alrededor del sector se habría desarrollado una importante actividad auxiliar (por ejemplo maquinaria y tecnología) y, a su vera hubiera destacado mucha industria colateral: alimentación, transformación y otras. En resumen: formación bruta de capital, riqueza, distribución de recursos y empleo estable y bien remunerado.
Bien es cierto que en alguna actividad, vini-viticultura o ibéricos por ejemplo, las cosas se han desarrollado en los últimos años; pero, en general, y tras ingentes cantidades de dinero entregadas al sector desde la Unión Europea, nos hemos limitado a incentivar el abandono de la actividad, a falsear los precios de los productos y a ir dejando morir la esencia de la agricultura y la ganadería apoyándonos en la subvención.

La aplicación de recursos económicos para el fortalecimiento de un sector determinado ha de aprovecharse para hacerlo eficiente, para producir a un coste soportable y para conseguir el desarrollo de industria auxiliar y de transformación. Obtenido el producto de calidad y diferencial, reservaremos recursos para su comercialización en el mundo. Y todo esto es 100% aplicable al sector primario español.

Dentro de esta aplicación de recursos hay que poner especial énfasis en hacer evolucionar mediante la aplicación de tecnología (básica, tradicional y nueva) todos los procesos que conforman la cadena: desde la producción hasta la comercialización del producto animal o del campo, o de sus transformados. Si el sector decide integrarse hacia adelante y hacia atrás, desde la plantación del olivo  o la inseminación de ovejas, hasta la puesta en mercado del mejor aceite o del mejor queso curado del mundo, necesitamos ingentes cantidades de mejoras. Y gran parte de ellas tendrían en las tecnologías al mejor aliado.

En el ámbito de la comercialización y la distribución son aplicables herramientas de sobra conocidas, pero es necesario aplicar tecnología en los procesos productivos y de transformación: soluciones software de control de explotaciones, aplicaciones de gestión de las mismas, industrialización de la actividad,  investigación y desarrollo biotecnológico, productividad, selección y automatización.

En el año 2000 decía entre risas mi buen amigo y colega Rafael Mompó, que habría que llevar Internet hasta para las gallinas. Y ¡vaya si acertó! A día de hoy, y tras cuantiosas inversiones por parte del estado y de los operadores, la comunicación en banda ancha ha llegado casi hasta el último rincón de nuestras tierras y hasta casi todas nuestras gentes. Falta inducción, formación e impulso más allá de las iniciativas que sólo se lanzan para cubrir el expediente.

Y falta interés e intención para desarrollar un sector que revitalizaría nuestra economía y nuestra sociedad. Pensaríamos más en desarrollo y menos en ver cómo me llevo un euro más.

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