Me ponga kilo de transistores y medio de resistencias

El 'correo electrónico' fue otra denominación más… Y nuestro e-volución también. La 'e' hacía y hace furor intentando significar que abríamos un nuevo canal para la comunicación, para el desarrollo y para los negocios. Pero 'e' no es más que el símbolo físico del electrón, partícula fundamental del átomo con carga negativa de 1,602 x 10-19 Culombios. No les cuento nada si les digo que hubo un momento en mis estudios de ingeniería en el que tuve que llegar a comprender que allá donde no había un electrón, existía un 'hueco' sin masa y donde cabía una carga eléctrica de signo contrario. Tiempos durísimos aquellos, pero bastante mejores que los que se han de afrontar cuando se finaliza la vida de estudiante. A toda aquella e-volución que se sustenta en el uso de herramientas basadas en hardware, software y las comunicaciones se le apoda electrónico. Ya es un apodo obsoleto. En los años 40 del pasado siglo XX se forjó la electrónica con el nacimiento del transistor bipolar, que miniaturizaba el uso de grandes válvulas de potencia (ya electrónicas) que nos consumían la paciencia hasta que calentaban y el televisor blanco y negro comenzaba a verse. 
 
'Electrónico' ha degenerado en ser un nuevo canal de actuación basado en la tecnología de aplicaciones y de comunicaciones. Si es en la comunicación estamos ante el correo; si es en los negocios, estamos ante el comercio y las transacciones entre empresas y entre particulares, aunque no mataremos la experiencia vivida en la realidad. El comercio usa Internet en todos sus aspectos: llega a todas partes, ofrece la posibilidad de observar (showroom, o mejor: exposición), permite compartir opiniones, monta la logística necesaria para la elección, el pago y la entrega, sustenta la posibilidad de devoluciones o reparaciones (logística inversa) y optimiza precios por la equivalente optimización de infraestructuras y compras globales.
 
Es cierto que no todo es susceptible de apreciarse 100% a través del e-commerce (palabro en inglés), pero casi todo es apreciable a través de la red: definición, realidad aumentada, demostraciones y todo lo que se imagine. Pero estarán conmigo en que una buena americana o unos buenos zapatos sólo se aprecian cuando acarician nuestro cuerpo.
 
La realidad es que el canal internet en comercio es el único que crece (16% en España en 2012) llegando a mover más de 5.000 MM de euros. Pero soy de los que piensan que la experiencia de la compra ha de ser, en muchos casos, multicanal. Nuestros cinco sentidos, sobre todo para ciertas adquisiciones, tienen mucho que decir. Las personas somos multicanal (percibimos por diversas vías), multimedia (vemos, oímos, olemos, tocamos, saboreamos) e interactivos (nos relacionamos y compartimos). Esa es la estrategia: aprovechar las ventajas del comercio electrónico para obtener mejores precios, conocer, comparar, llegar más lejos, diversificar ofertas y, a la postre, facilitar nuestras vidas. Pero no dejen de vivir la experiencia de las compras en real cuando su cuerpo y su ánimo se lo pidan.  Vayamos de tiendas y también de 'e-tiendas'.

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