Nanotecnología

He podido percibir en distintos foros que existe una cierta confusión sobre lo que es exactamente la nanotecnología. En lo que todo el mundo coincide, eso sí, es que se trata de algo que tiene que ver con cosas pero que muy pequeñas. «Nano» (que no viene de enano), es un prefijo utilizado por el Estándar Internacional de Medida para designar una división por 109 (mil millones) de la raíz a la que precede. Es decir, si a un metro le dividimos en 1.000 trozos idénticos, tenemos un milímetro, que si a su vez fuéramos capaces de hacerle ¡un millón de divisiones!, cada una de ellas sería de un nanómetro de longitud (1 nm=10-9 metros). La medida superior al nanómetro es el micrómetro (1000 nm), y por debajo de él tenemos al picómetro, 1000 veces menor. 
 
Se definen como nanotecnologías a aquellas especialidades científicas o tecnológicas que manipulan objetos compuestos por unos cuantos átomos o moléculas. Aproximadamente 10 átomos colocados en fila miden un nanómetro. Los campos de aplicación son prácticamente todos, y no está centrado como mucha gente cree solo en medicina. Es verdad que alguna película de ciencia ficción puso de moda el uso de los llamados 'nanobots' (robots ultrapequeños), que se introducen por millares en el torrente sanguíneo y pueden ser dirigidos específicamente a una zona determinada del cuerpo, como un tumor maligno. Pero estos nanobots no tienen brazos ni cabeza, más bien son formas geométricas sencillas. Si bien la nanomedicina es una de las nanotecnologías que más interés generan, muchas inversiones actuales buscan aplicaciones industriales, dados los enormes beneficios no solo económicos que prometen.
 
Conviene aclarar que no solo se define por la escala, sin ir más lejos la química trabaja con moléculas, las cuales tienen dimensiones de magnitudes nanométricas, y sin embargo no se considera puramente nanotecnología. Es verdad que hay casos en los que se confunde, y otros en lo que interesa confundirlo, porque «vende más» y es más «elegante» hablar de nanotecnología que de química. Como siempre que se realizan avances surgen también los miedos a lo nuevo, y estamos asistiendo también a una corriente científica que se opone al desarrollo privado sin supervisión. La razón es sencilla, 'soltar' nanopartículas por el mundo, sin conocer de antemano sus potenciales efectos colaterales puede ser peligroso, especialmente cuando se trata de cuerpos tan difíciles de detectar por su ínfimo tamaño. De hecho, en los círculos científicos se recuerda el caso del amianto y sus perniciosos efectos que no fueron descubiertos hasta muchos años después de su uso. Las nanofibras de amianto, al llegar a los pulmones, son imposibles de ser expulsadas por el cuerpo y producen un extraño tipo de cáncer.
 
Desde luego los controles hoy en día son mayores y existe también una mayor conciencia, y las promesas de la ciencia en esta área son muy esperanzadoras, así que vamos a confiar en que el resultado de estos avances sea netamente positivo.

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