Modelado computarizado

Aunque es ahora cuando está siendo más popular, la 'impresión en 3D' nació a finales de los 80, con un sistema patentado por la empresa norteamericana 3D Systems, denominado estereolitografía. Si bien se han logrado grandes avances con este método de modelado, han surgido en paralelo otras tecnologías que aportan nuevas soluciones: proyección aglutinante, fotopolimerización por luz ultravioleta, deposición de hilo fundido, sintetización de láser selectivo o fabricación por corte y laminado. Como materia prima, los materiales más utilizados son el ABS (acrilonitrilo butadieno estireno) que es un plástico muy común y muy resistente al impacto e indicado para piezas mecánicas, y el PLA (ácido poliláctico) que es un plástico biodegradable ideal para modelar piezas huecas de paredes finas.

Sin embargo, existen impresoras 3D diseñadas para trabajar con materiales como la madera o el hormigón, lo que abre la posibilidad a que una 'impresora' sea capaz de construir una casa a partir de los planos introducidos en el ordenador (otro tema es su eficiencia). De hecho ya se ha fabricado el primer coche ensamblado a partir de piezas 'impresas' con estas técnicas: el Urbee 2. Del mismo modo que le pasó a Alfred Nobel con la dinamita, la tecnología no es buena ni mala, lo relevante es el uso que hacemos de ello. Una impresora 3D permite producir piezas tanto para construir un arma (Liberator) como para salvar la vida a un bebé; al que a través de un TAC se obtuvo la imagen tridimensional de la vía respiratoria dañada y se elaboró el implante con una de estas impresoras, en vez de utilizar un método más invasivo como hacer un molde de la vía.

Uno de los inconvenientes a la hora de extraer del ordenador la figura que queremos plasmar es el moverse entre las complejas aplicaciones que realizan el diseño 3D. La buena noticia es que cada vez hay más productos en la red que nos facilitan esta labor, como sucede con SketchUp.

Todo esto facilita que en un futuro no muy lejano, en vez de ir a comprar cierta pieza, descarguemos un archivo desde la página oficial del fabricante (en formato STL, VRML, PLY, 3DS o ZPR) y la 'imprimamos' en nuestra propia casa, con el consiguiente ahorro de tiempo y transporte. Si además somos capaces de reutilizar los residuos de plástico que generamos en casa (por ejemplo Filabot), no solo reduciremos nuestra huella de CO2 en el planeta, sino también las montañas de plástico que inundan los vertederos. Con respecto al tema legal, habría que saber qué ocurre si se parte de un diseño patentado, se aplican unos cambios y se genera un objeto distinto ¿estamos violando alguna ley de propiedad intelectual o alguna patente? Es evidente la ilegalidad cuando en vez de descargar el archivo de la web oficial, previo pago, se consigue por otros medios pero, ¿y si utilizamos el archivo oficial para imprimir dos o más copias? ¿Cómo se controla? ¿Hay que controlarlo?

En la actualidad, hay una nueva rama de la investigación que aborda el siguiente paso: la impresión 4D; tuberías modeladas mediante computadora que se adaptan al caudal que circula por ellas. Y todavía dirá alguien que está todo inventado.
 

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