QR: Código de Respuesta Rápida

Este tipo de códigos gráficos nacen en un ámbito de la industria que, en principio, no busca su uso generalizado. Se trata de gráficos que, leídos por el dispositivo adecuado (pistola o cámara óptica) generan información alfanumérica que se introduce en un computador sin que el usuario tenga que "teclear" un montón de cadenas de texto o números. Los códigos QR son una versión en dos dimensiones de los códigos de barras. Lógicamente, esa información alimenta una aplicación que arranca el proceso objetivo.

Resumamos: se trata de una herramienta que facilita el acceso a la información y el intercambio de la misma entre el ser humano (me repito: multicanal, multimedia e interactivo) y el oferente de información, servicios o productos.

Les invito a que se bajen a su móvil cualquier aplicación (verbo más elegante que "app") para lectura de códigos QR (o BIDI). A partir de ahí podrán acceder a la información web de un determinado anuncio. Es probable que puedan entrar en la realización de trámites o rellenado de formularios para cualquier gestión. Es más, se podrá recopilar información sobre algo para su análisis y toma de decisión: de compra, de contestación, de acción.

Es evidente que el uso de estos códigos desde los dispositivos personales genera mayor comodidad al usuario de cara a la observación de información, a la realización de trámites y a la actividad de adquisición de bienes y servicios en internet. Dadas estas ventajas del oferente frente al consumidor de información o bienes, esta dinámica se está generalizando mediante la incorporación de códigos QR por doquier. Una buena campaña de comunicación ya lleva aparejado código QR en su cartel o anuncio. Un proceso identificativo soportado por código QR se hace más fácil para el proveedor y el usuario; por ejemplo la gestión de billetes de transporte. Una muestra virtual de artículos en vallas o almacenes basados en fotografías y con los códigos QR incorporados genera demanda de información y facilita la adquisición y pago de lo que deseemos adquirir en ese momento.

En nuestros días, lo complejo es ganar la atención del usuario. Lo técnicamente necesario para sustentar una provisión de información o servicio o una venta con su pago, está muy resuelto y evolucionando a mayores facilidades para e usuario. Al fin y a la postre, el usuario lo tiene cada vez más fácil.

¿Cuál es el nivel de arraigo y éxito de este tipo de herramientas? En España están operativos muchos millones de dispositivos móviles con capacidades para utilizarlas… pero ya hemos vivido sonoros fracasos de iniciativas tendentes a facilitar al usuario el acceso a la información, a las transacciones y a la adquisición de bienes y servicios en internet. Todos estamos de acuerdo en que si disponemos de una base muy grande de personas y de dispositivos: cualquier canal a través de ellos ha de triunfar. Hasta ahora esto no ha sido siempre así. Por ejemplo, todos los sistemas de pago con móvil han fracasado hasta ahora. ¿Qué ocurre?

Muchas teorías circulan… ¿Alguna vez daremos con la "tecla"? ¿Conseguiremos que todos estos canales sean confiables? ¿De verdad todo ello será beneficioso para las personas y para los negocios?

Yo entiendo que sí, pero, hasta la fecha, no ha habido éxito masivo. Trabajemos por ello.

Sobre el autor