Ley de emprendedores. Una opinión

Mucho se ha escrito sobre la ley de emprendedores en las últimas semanas desde la aparición del primer borrador, supongo que sobre todo por las expectativas despertadas por la misma ya que Rajoy la había convertido prácticamente en la piedra angular de su programa. La mayor parte de las críticas que he leído son negativas y la verdad no me gustaría caer en la tentación de criticar, sin más, sobre todo cuando en el fondo, el espíritu de la ley me parece positivo y un paso en una buena dirección.

Está generalmente aceptado que en las economías desarrolladas, el motor de generación de empleo, sobre todo en recesiones, son las empresas de nueva creación. Cualquier estado no miope debería facilitar entornos de creación de nuevas empresas. Pero estos entornos no florecen de hoy para mañana, estas políticas de promoción del emprendimiento recogen sus frutos tras años de sembrar. Precisamente por eso, el gran ruido éste sobre el emprendimiento que tenemos hoy en España, promovido fundamentalmente por intereses políticos y por el twitter, no deja de ser una moda, que al menos debería dejar un rescoldo para que en el futuro España sea un país donde se promueva la innovación, y el emprendimiento en todos los ámbitos.

La primera etapa para favorecer el emprendimiento es la educación. La nueva ley, con acierto, pone la educación en el capítulo 1 de la ley, justo donde debe estar. Ahora bien, miedo me da que hagamos una asignatura como "educación para el emprendimiento", cuando el emprendimiento en la educación va mucho más allá. Tenemos que dejar a nuestro alumnos ser creativos, tenemos que incentivar que tomen riesgos, tenemos que exigir que asuman responsabilidades, tenemos que favorecer entornos de innovación, de generación de ideas, de análisis crítico. Favorecer el emprendimiento es simplificar el marco jurídico para constituir empresas. La nueva propuesta de ley, tiene un epígrafe con ese título, sin embargo se establecen dos nuevas figuras jurídicas, como el emprendedor de responsabilidad limitada y las sociedades limitadas de formación sucesiva. Generalmente, simplificar consiste en borrar, no en añadir. La Ley acierta en identificar un problema existente en España (y en muchos países europeos) que es la excesiva burocracia, sin embargo no trasluce grandes soluciones

Nos centramos ahora en las dos cuestiones críticas a la hora de montar una nueva empresa y sacarla adelante, dinero y talento.

Hablando de dinero, la ley aborda los incentivos para los particulares que financian empresas de nueva creación. Lo aborda, sin embargo, de una manera muy poco ambiciosa, y se pierde una gran oportunidad para aprender de países de nuestro entorno como el Reino Unido con incentivos mucho más ambiciosos. Las deducciones fiscales planteadas no son del todo nuevas, ya existían en la comunidad de Madrid, por ejemplo, y de nuevo me parecen un paso en la dirección adecuada. Cómo no vamos a incentivar aquellas empresas que crean empleo e innovan. Por otro lado, el talento. El talento no tiene fronteras, no tiene raza y no tiene color. No hay que poner obstáculos a que nuestras empresas, puedan acceder al mejor talento del mundo (y viceversa). La ley da un paso en esta dirección favoreciendo la obtención de visados, tanto a inversores como a emprendedores y profesionales.

¿Es esta la mejor ley posible? Probablemente no. Pero desde luego acerca un poco más España a convertirse en ese país donde exista un caldo de cultivo de innovación, de creación de empresas, de atracción de talento. Pero por favor, no caigamos en la demagogia de anunciar que los emprendedores van a salvar España de la crisis, bastante tienen con salvarse ellos de la ruina.

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Encuentros profesionales e-volución:: David Gómez y Cármen Carnero.

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