Tabletas en las aulas

Si un médico de hace 200 años apareciera en un hospital moderno, probablemente se quedaría en una esquina sin saber qué hacer; la aplicación de las tecnologías en sanidad ha sido constante y lo sigue siendo, transformado de manera radical la forma en que se ejerce la medicina.
Sin embargo, si un maestro contemporáneo del anterior apareciera en una de nuestras escuelas se manejaría bastante bien; quizás echaría de menos algo más de disciplina y al principio buscaría las tizas, pero se pondría a trabajar casi de inmediato. La aplicación de las nuevas tecnologías en la educación es un tema de debate hoy en día, precisamente por el aparente retraso en que se encuentra. No hay respuestas sencillas a esta situación. El caso más evidente sería el del uso de las 'tablets' o tabletas electrónicas en los colegios, en sustitución de los tradicionales libros, medida que viene siendo reclamada desde multitud de frentes. Saber quién ganará el partido entre libros y tabletas por el dominio de las aulas no es sencillo…
 
(0-1) Libre directo y por la escuadra. Una tableta electrónica sustituye de golpe a multitud de libros y sus contenidos son fácilmente actualizables. El ahorro económico sería extraordinario, tanto para los sufridos bolsillos de los progenitores como para las consejerías de educación autonómicas que sufragan estos costes.
 
(0-2) Despiste colosal de la defensa. Son muchos libros los necesarios por curso, y cada año más, ocupan mucho sitio, pesan de forma extraordinaria y causan problemas de espalda a sus jóvenes y sufridos portadores. Su reutilización es limitada. Por el contrario, las tabletas y sus pocos gramos parecen la solución ideal para llevar los contenidos educativos a todos los sitios, sin tener que soportar tanto peso.
 
(1-2) Jugada de estrategia. Cuando todo parecía perdido, los libros toman aire: no necesitan mantenimiento, su funcionamiento es simple y permiten su utilización inmediata. El uso simultáneo de 25 tabletas de forma simultánea en un aula no parece viable sin problemas. El maestro no es un técnico informático. Quizás los 45 minutos de la clase se nos vayan arreglando problemas de configuración y conexión.
 
(2-2) Los libros juegan en casa y eso se nota. La inercia de la tradición, de la industria, de los procedimientos tiene un coste muy alto de cambio. Parece muy arriesgado sustituir algo que lleva funcionando mucho tiempo por algo incierto, por mucha tecnología que tenga detrás. Habría que cambiar muchas cosas a la vez o hacerlo excesivamente despacio.
 
Y llegamos a la prórroga decisiva. El partido se lo llevará quien demuestre mayor capacidad pedagógica ¿Se aprende igual leyendo con un libro que con una pantalla? No está claro y no será por falta de estudios. Las primeras investigaciones favorecían al papel; menores problemas de vista y mayor capacidad de concentración con los libros. Estudios recientes otorgan un resultado más igualado. Esperemos no tener que esperar otros 200 años para tirar los penaltis.

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