Nanotubos de carbono

Los nanotubos de carbono, o  CNT por sus iniciales en inglés, son formaciones cilíndricas compuestas por átomos de carbono. Podemos imaginarlo como el papel externo de un cigarrillo vacío, pero de un solo átomo de espesor. Sus características mecánicas son extraordinarias. Por un lado su disposición longitudinal le convierte actualmente en la fibra conocida más resistente del mundo. Aunque no es conocido por el público en general, ya se está usando a nivel industrial sustituyendo a la tradicional fibra de carbono en la construcción de piezas de automóviles, barcos, aviones y bicicletas usadas por los grandes campeones. 
 
La fabricación a escala industrial de fibras largas es un objetivo a punto de conseguir. La unión de muchas de ellas permitirá construir cuerdas capaces de soportar unas 1500 toneladas de peso por cm2 de diámetro, cuando el acero 'solo' soportaría unas 20. Además es tan ligero, que dicha cuerda pesa tan solo la sexta parte.
 
Existe un ambicioso proyecto consistente en unir los satélites con tierra, para transportar objetos de forma sencilla y barata, aprovechando la fuerza de la gravedad para bajarlos, y la fuerza centrífuga de la rotación terrestre para subirlos. Si fueran de cualquier otro material, esas cuerdas no soportarían ni siquiera su propio peso. Pero además, a su resistencia se une una gran elasticidad. Esto le permite recobrar rápidamente su disposición inicial tras una fuerte deformación sin sufrir roturas.
 
Otra virtud de este material son los distintos comportamientos electrónicos según las diferentes disposiciones geométricas que adopte. Se fabrican ya con él potentes baterías y células solares. Según su disposición molecular, puede pasar de ser casi un superconductor a ser un fabuloso aislante, y como semiconductor es un sustituto idóneo del silicio. Este mismo año se ha fabricado el primer ordenador de CNT, que aunque simple, consolida la posibilidad de cambiar radicalmente las técnicas de fabricación actuales. En este caso y uniéndolo a sus características mecánicas, estamos ante un material ideal para construir circuitos electrónicos flexibles y livianos. Por ejemplo, se pueden fabricar ordenadores y pantallas, mucho más delgadas y ligeras que hojas de papel, que se enrollan y desenrollan fácilmente.
 
Por último sus características térmicas, también muy versátiles, le permiten ser muy conductor, con lo que se usa como un excelente disipador de calor, o disponerlo para ser tremendamente aislante, y esto, unido a su resistencia, le hace ideal por ejemplo para almacenar hidrógeno en las pilas de combustible.
 
 

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