Grafeno (II)

Aunque determinadas características del grafeno lo hacen tener un tremendo potencial en algunas aplicaciones concretas, debemos de tener claro que la mayor diferencia con otros materiales se basa en la unión de virtudes especiales en muchas áreas distintas a la vez, las cuales unidas hacen que ningún otro material parezca poder competir con él. No es fácil encontrar materiales que ofrezcan posibilidades diferenciales simultáneamente tanto en su comportamiento molecular, electrónico, mecánico, lumínico, térmico y aislante, y que además con modificaciones en su configuración molecular o de carga eléctrica puedan modificar radicalmente dichas características.
 
Una de las más prometedoras, aunque menos difundida, es su permeabilidad. Básicamente es un material altamente impermeable, es decir, no deja pasar prácticamente ninguna sustancia a través de él, sin embargo, realizando pequeños huecos muy precisos en su estructura molecular, se consigue que solo el agua lo pueda atravesar. Una sola lámina de grafeno de un átomo de espesor puede filtrar agua con una altísima eficacia, dejando pasar solo las moléculas de H2O y reteniendo a las demás. Para conseguir esto no solo basta con filtrar, sino que debe de ser capaz de soportar la gran presión que hay que aplicar para que la producción de agua potable se realice en cantidad suficiente, y en este caso el grafeno lo consigue gracias a esa otra virtud que posee, la gran resistencia que el material ofrece. Hasta ahora los sistemas más extendidos, como la ósmosis inversa, requieren de un alto consumo de energía, sin embargo con el grafeno el coste se reduce drásticamente, y debido a su alta eficiencia se puede conseguir aprovechando la fuerza de la gravedad con un mínimo consumo energético. Podemos imaginar las depuradoras que son vitales para mantener nuestra sociedad actual, mucho más eficientes y baratas, y con una gran capacidad para reciclar los residuos de nuestras ciudades e industrias.
 
Por otro lado, dado lo liviano que hemos visto que es este material, los filtros son exageradamente ligeros y flexibles, pudiéndose transportar doblados en un increíble diminuto volumen. De esta forma podríamos llevarlos a cualquier lugar del mundo de forma sencilla y barata. La aplicación más avanzada e interesante actualmente es la potabilización del agua de mar, que nos permitirá disponer de la mayor fuente existente en la tierra, terminando completamente con los crecientes problemas de suministro, no solo pensando en el consumo humano sino para su uso en explotaciones agrícolas dado su bajísimo coste.
 
También es especialmente destacable su capacidad de filtrar materiales radioactivos cuando se utiliza en forma de escamas de óxido de grafeno. Imaginemos poder depurar rápidamente el agua de una central como Fukushima y evitar así que los residuos se escapen al mar.
 
 
 

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