Efectos colaterales

Cuando una actividad económica despega o se modifica, y a modo de 'efecto Venturi', se produce un arrastre sobre otras actividades y procesos que se ven inevitablemente influenciados. El ecosistema se adapta en lo positivo y en lo negativo. El entorno ha de ser capaz de asimilar y neutralizar los efectos negativos y ha de aprovechar al máximo los efectos colaterales positivos. Estos últimos, bien gestionados, han de superar y mitigar a los primeros. El desarrollo y consolidación del comercio en la red se ha basado en la tecnología del software y en las comunicaciones. Cierto es que ha generado necesidad de ajustes en el comercio tradicional: calidades, precios, complementariedad, ubicaciones, servicio al cliente y algunos otros. Pero ha empujado de manera determinante a otras actividades forzando su refuerzo y desarrollo. Es el caso de la industria de los medios de pago, de la logística directa e inversa en general (transporte, almacenaje y distribución), de la industria de las aplicaciones y la gestión, de los servicios de atención al cliente y de la seguridad. Otras influencias de este desarrollo se han notado en los grandes cambios que han sufrido las estrategias de marketing y de convivencia de diversos canales de comercialización para productos y servicios similares. 
 
Pero además de las influencias en el desarrollo de algunas actividades y en los cambios de orientación de otras, se están dando otras de capital importancia. Muchas de las compañías que se han sumergido en este ecosistema del negocio en internet están optando por la integración hacia adelante (se ocupan de actividades posteriores en su cadena de valor) y/o hacia atrás (se ocupan de actividades anteriores en su cadena de valor primitiva). Fabricantes que han creado sus propias plataformas de comercio. Distribuidores que han optado por crear sus propias pasarelas de pago con la banca. Almacenes que desarrollan sus sistemas de gestión interconectados con los fabricantes para el proceso de pedidos. Empresas de transporte que se interconectan con centros de atención al cliente, e incluso que crean el suyo propio para servicio de los fabricantes. A día de hoy, el entorno está bastante consolidado y funciona con un equilibrio apreciable. Lo que necesitamos, y más en estos momentos de repunte económico, es que se sigan produciendo tensiones que sigan induciendo al cambio, a la mejora y al incremento de la actividad. Eso se traduce en la generación de riqueza y empleo. El incremento de la competencia entre actores y de la competitividad de nuestras empresas nos impulsará. Sin temor a los efectos colaterales.
 

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