APPs: Aplicaciones en los telefónos móviles

Lo reconozco: estoy enganchado. Soy de esas personas de las que no puede dejar pasar mucho tiempo sin mirar la pantalla del móvil, sin teclear algo. Empezó con mi último cambio de empresa; yo era feliz con mi Blackberry, su teclado y lo fácil que era mandar los correos electrónicos. Ya en mi nueva posición, me vi obligado a cambiar mi BB por uno de esos de pantalla táctil que yo entonces consideraba inmanejables… unos días después no concebía mi vida sin mi iPhone. Es más, ahora me pregunto cómo podíamos vivir en la antigüedad sin esta maravilla.
No soy el único. En cualquier cafetería, parada de autobús o sala de espera abundan los enganchados a los teléfonos móviles inteligentes. Es muy fácil identificarnos: cabezas agachadas, mentes concentradas, manos juntas y pulgares veloces. Y cada vez somos más. En 2011 se han vendido más smartphones y tablets que PCs y portátiles juntos. En 2014 ya se accederá a Internet más con los dos primeros que con los segundos. Mi mundo ha cambiado.
Para entender como comenzó todo, podemos ahora recordar que el próximo 29 de Junio se cumplirán 5 años de la aparición del primer iPhone, la primera generación del terminal móvil de Apple, al que más tarde la revista Time calificó como “el invento del año”. Este teléfono significó el comienzo de la revolución móvil, basada en características tales como una conexión permanente a Internet, pantalla multitáctil, acelerómetro, cámara o una calidad excelente tanto del hardware como del software. Pero para entender la adicción que sufrimos, hay que verlo todo como la combinación de todos esos factores, junto con la mejora de la transmisión de datos en los móviles y su caída de precio, que hizo que la experiencia de usuario (o del adicto) mejorara varios órdenes de magnitud respecto a lo que se conocía hasta la fecha. ¿Y qué es esa experiencia que tanto ha mejorado? Simplemente que nos sentimos cómodos utilizando el teléfono, nos aporta valor, lo manejamos de forma intuitiva, nos identificamos, en definitiva, ¡nos gusta!
La empresa Apple, capitaneada por el gran Steve Jobs no se quedó ahí, sino que en el 2008 volvió a marcar otro hito, y coincidiendo con el lanzamiento del iPhone, 3G, lanzó la Apps Store, su tienda de Internet, desde donde los usuarios se pueden bajar de una manera rápida y cómoda las aplicaciones (“Apps” para los entendidos), pequeños programas de software que corren en el terminal móvil. Estas aplicaciones son extremadamente sencillas de comprar e instalar desde la tienda de Apple, sin más que tener una tarjeta de crédito en vigor. El pasado 3 de Marzo de 2012 la compañía afirmó que se había bajado la aplicación número 25.000 millones, y si hacemos caso a la Estadística, implica que cada uno de los habitantes de los que vivimos en este planeta nos hemos bajado casi 4 aplicaciones cada uno. (Y sí, he incluido en la estadística a los chinos). He de confesar que en mi caso he sobrepasado con creces la media. Al día de hoy, el número de aplicaciones distintas que podemos descargar en el iPhone supera el medio millón. Cualquiera puede hacer su propia aplicación para el móvil, e incluso recibir parte de los ingresos por ventas que genere.
Con las aplicaciones podemos hacer de todo; bueno, casi de todo… conectarnos a Internet, utilizarlo de navegador para el coche, redes sociales, ver vídeos, oir música, cámara de fotos, despertado, el tiempo, la bolsa, linterna, en fin, incluso disparar pájaros cabreados con un tirachinas. Y por supuesto no puedo dejar de mencionar  dos de las APPs lanzadas recientemente por nuestro periódico local más internacional. Una es la aplicación del propio “El Norte de Castilla” donde leemos las noticias de forma cómoda y adaptada al pequeño terminal del teléfono, y la otra, es una aplicación espectacular de realidad aumentada para darnos acceso a la información cultural de nuestra ciudad, llamada “Ocio Móvil”. ¡Venga! dejad de leer esto durante un momento y bajadlas.
Hoy existen tiendas de aplicaciones para todas las marcas de terminales móviles intelegentes: la tienda Google Play, (antigua Android Market) OVI de Nokia, Blackberry App World, Windows Phone Marketplace, Amazon Appstore y otras. En el futuro más próximo están anunciadas más alternativas, como las tiendas de las operadoras de telecomunicaciones, o estándares abiertos como el HTML 5.0. No se le ven límites al negocio y parece que tenemos vicio para rato.
¿Y qué nos traerá el futuro? ¿Hay alguna posibilidad de que nos cansemos del juguetito? Pues no tiene pinta. Empezamos con la prometedora tecnología NFC (que en inglés son las iniciales de “comunicaciones de campo cercano”). Mediante NFC el móvil interaccionará con los objetos de su entorno con sólo aproximarlo. Esto permitirá utilizar el teléfono como medio de pago en sustitución de tarjetas de crédito y de débito, sustituir las monedas por micropagos, incorporar las tarjetas de fidelización de los distintos comercios o la tarjeta del autobús. Podremos incluso abrir puertas o utilizarlo como elemento seguro de identificación; el DNI en el móvil. Para ser más gráfico: sólo necesitaremos llevar en los bolsillos el móvil; bueno, bien pensado creo esta última afirmación no valdrá para el bolso de las mujeres…
Además, se está trabajando en nuevas formas de interacción con el teléfono, especialmente en el reconocimiento de voz. Se trata de usar el lenguaje natural para manejar el teléfono y para que éste nos conteste, para que nos reconozca por la voz e incluso sepa nuestro estado de ánimo y actúe en consecuencia. Podremos disponer así de una especie de asistente personal que trabaja para nosotros. En este sentido, la aplicación SIRI de Apple es espectacular, lástima que todavía no entienda el español; aunque para este año nos han prometido que lo aprenderá.
Para acabar, no puedo dejar de citar los avances en las tecnologías de reconocimiento de imagen. Podremos identificar los objetos y las personas mediante los terminales inteligentes, permitiendo búsquedas de información basadas en imágenes o vídeo. La realidad aumentada, basada actualmente sólo en la posición, será uno de los campos donde mejor podremos apreciar las mejoras. Imaginaros lo que supondrá para los despistados como yo, que el teléfono nos indique el nombre de la persona que estamos a punto de saludar.

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