Es el momento de los zánganos electrónicos

Estamos viviendo un auge de los drones o UAVs (Vehículos Aéreos no Tripulados). El éxito logrado en el plano militar ha saltado al ámbito civil, donde incluso Amazon se plantea utilizarlos como mensajeros rápidos y baratos para la entrega de libros (Jeff Bezos dixit). Cualquiera puede comprar uno de estos voladores de juguete por menos de 200 euros. Es un extraordinario desarrollo tecnológico que se ha producido a la sombra de la telefonía móvil; si hacemos un análisis de uno de estos aparatos concluimos que es prácticamente un 'smartphone' que puede volar: utiliza cámaras fotográficas miniaturizadas, comunicaciones inalámbricas de control, baterías recargables de cada vez mayor capacidad, acelerómetros, GPS y procesadores de bajo consumo y extraordinaria potencia. Con ello, reúnen y procesan rápidamente cantidades ingentes de información, logrando un control de vuelo cada vez más exacto. La tecnología de los drones de uso civil va en paralelo a los avances técnicos y disminuciones de precio de los teléfonos móviles. Se ha producido lo que Chris Anderson, el ya legendario editor de la revista Wire, ha descrito como «uno de los momentos de la historia en que se dispone de tecnología de grado militar a un precio de juguete», el momento en que nacen las futuras grandes empresas en los garajes y en los que se forjan gurús a partir de jóvenes con iniciativa.
Es el momento de los innovadores: de ingenieros aeronáuticos que realizarán diseños de pequeños aviones o helicópteros más estables, más rápidos o con menos consumo; de los informáticos, que programarán nuevos algoritmos de control más inteligentes y que venderán el software a las grandes multinacionales; o de los electrónicos, que idearán nuevas combinaciones de sensores o modificarán los ya existentes, registrando patentes que algún día licenciarán.
Es el momento de los emprendedores, de aquéllos se atreverán a comercializar servicios de mensajería, de vigilancia o de entretenimiento utilizando estos aparatos voladores, diseñando procedimientos y procesos que aprovechen las características de estos ingenios voladores, y descubriendo nichos de mercado en que explotar el uso de los drones con un buen beneficio económico; y es, en fin, el momento de los visionarios, aquéllos que imaginarán nuevas aplicaciones para los drones, con modelos de negocio creativos, en otros sectores y que nos harán pensar: ¿pero cómo no se me ocurrió a mí?
Con muy poco dinero ya se puede conseguir un kit bastante completo. Internet está lleno de  ideas, de información, de software libre. Las oportunidades están ahí para quien quiera lanzarse a por ellas ¿Algún voluntario en la sala?

Sobre el autor