Libros interactivos

Algunos colegios han empezado a impartir ciertas asignaturas haciendo uso de libros de texto electrónicos. Los potenciales beneficios de aplicar esta tecnología en las escuelas podrían ser: la disminución del excesivo peso que nuestros chicos acarrean a diario en sus mochilas, la reducción en el precio de los libros al no tener costes de impresión, almacenaje y distribución, la corrección de erratas se realizaría con un cambio de versión, y cualquier cambio en la configuración política de los países y todo evento relevante en la Historia, quedaría inmediatamente reflejado.

Sin embargo, un libro electrónico no es sólo una versión digital del libro en papel. Lo más importante es su interactividad con otros contenidos multimedia: se puede enlazar con otros documentos en los que ampliar información, escuchar la voz de los protagonistas, ver cómo discurrió el avance de las tropas en una batalla, el movimiento de un motor o de un complejo engranaje, poner o quitar componentes en un circuito eléctrico y observar cómo le afecta, resolver un problema matemático a golpe de clic o dibujar la función f(x) que estamos buscando, la posibilidad de traducir textos en diferentes idiomas en tiempo real… y todo lo que nuestra imaginación pueda proveer.

Un ejemplo cercano de cómo hacer libros digitales aprovechando las ventajas que este medio nos ofrece, nos lo proporciona la empresa Arbotante, ubicada en el Parque Científico de la Universidad de Valladolid. Han creado una aplicación para iPad sobre el genial inventor del siglo XIX, Nikola Tesla, que mediante la difusión de contenidos, consigue enseñar y entretener a la vez. Cuenta con elementos interactivos, diseños y textos propios e incluso locuciones extraídas de artículos del propio Tesla. Contiene documentos históricos con gráficos originales sobre sus patentes. Como dato curioso remarcar que despertó tanto interés en Apple que sólo tardaron 48 horas en ponerla a la venta en su tienda online, iTunes.

Pero como en todos los grandes cambios, siempre hay grandes perjudicados. En este caso, les corresponde el turno a las empresas que forman parte de la cadena de suministro, como es el caso de las librerías. Aunque por otro lado, tendrán que aparecer empresas que diseñen mejores lectores de libros electrónicos, las que completen de contenido interactivo cada apartado, empresas de logística inversa que recojan los lectores digitales cuando se depositen en los puntos limpios y las que se dediquen a reciclar todos sus componentes.

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