No te oigo… pero te siento

Me despierto sobresaltado al oír el llanto de un bebé. Son las seis y cuarto de la mañana, así que preparo la cafetera, pongo leche a calentar en el microondas y me voy a asear. Suena el despertador que tenía programado. Voy rápido a la habitación para evitar que despierte al resto de la familia. Desde la cocina me llega el agudo pitido de la cafetera y el timbre metálico y breve del microondas. El desayuno está listo.

Imagine por un momento que careciera del sentido del oído. Intente hacer estas mismas cosas… Así es, todas estas acciones que nos parecen tan sencillas y hacemos sin pensar, no lo son tanto para las personas que padecen una discapacidad auditiva.

Diferentes empresas y universidades dedican grandes esfuerzos en investigación y desarrollo para que las personas que sufren esta discapacidad puedan realizar tareas cotidianas con mayor normalidad. Se basan en sustituir los sonidos por luces, vibraciones, textos escritos e imágenes. Es decir, en utilizar los sentidos de la vista y el tacto para compensar el del oído.

En la Universidad de Burgos, un alumno de Ingeniería Electrónica Industrial y Automática ha diseñado un sistema para recibir en el móvil, a través de la función de vibración y con mensajes específicos, las alertas sonoras que suceden en una casa: microondas, lavadora, timbre de la puerta, etc. Su método consiste en evaluar la variación de consumo eléctrico de cada uno de los elementos conectados a la red eléctrica y enviar los resultados al teléfono móvil.

Otro de los elementos sobre los que se están desarrollando múltiples aplicaciones es 'Philips Hue'. Aunque en un principio se diseñó para la decoración de los hogares, a base de bombillas LED que pueden cambiar la luz hasta en 16 millones de colores y con control de iluminación a través del móvil, al ser un sistema de programación de código abierto, varias empresas han creado multitud de aplicaciones, lo que ha ampliado su funcionalidad. Unas utilizan el cambio de luz para notificar las llamadas telefónicas, el timbre de la puerta o la alarma de humos. Otras permiten hacer videoconferencias, con diferentes tonos de luz personalizados para identificar las llamadas entrantes y adaptan el brillo y la iluminación de la habitación para facilitar la comunicación a través del lenguaje de signos. 'Internet de las Cosas' ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en una realidad, una herramienta que nos permite interactuar con las cosas, comunicarnos con ellas y convertir seres pasivos en elementos activos que nos hacen más cómodo nuestro día a día.
 

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