Pagos y teléfonos móviles (III)

Enlazando con la entrega anterior, y con un 'smartphone' en la mano, podemos repasar todas las formas de las que disponemos para realizar una compra y su correspondiente pago (todas ellas fiables y, en mayor o menor medida, con la seguridad necesaria).

Primera: Comprando en internet. Cualquier móvil inteligente con su servicio de datos es capaz de navegar por la red como cualquier ordenador clásico. Podremos ir a una web que tenga tienda; podremos comprar y podremos pagar con nuestra tarjeta de crédito. La transacción la realiza la web con una pasarela hacia una entidad financiera, hacia una red de medios de pago (por ejemplo Servired) o hacia un proveedor de servicios de pago (como puede ser PayPal) que valide la transacción. Hemos pagado navegando con el móvil. Sin más. No importa quién es mi operador de móvil o cuál es el camino utilizado. Solo importa que mi tarjeta tenga crédito o saldo y haya un operador de medios de pago o banco que lo valide. Hemos 'presentado' la tarjeta de crédito pero no físicamente, sino sus datos: número, caducidad y cvc. Bien es cierto que la compra podría haberla realizado cualquier persona con tal de tener el plástico en sus manos; si bien algunas webs cursan sus transacciones a través de bancos u operadores de pagos que solicitan una clave personal.

Segunda: Los tarjeteros electrónicos. Variante primera. El banco o el operador de medios de pago me facilitan una 'app' que, instalada en mi 'smartphone', me permite configurar en ella todas mis tarjetas de crédito o débito de las que dispongo con esa entidad. Un caso, por ejemplo, en la banca es BBVA Wallet y en los operadores de medios de pago el Tarjetero Euro 6000. El mismo banco u operador facilita al comercio un datáfono (TPV) software. Cuando quiero pagar en el comercio, en vez de entregar mi tarjeta, indico mi código para que, a su vez, el TPV software del comercio genere el código para la transacción que se valida con mi teléfono. También hacen posible el generar una tarjeta virtual de un solo uso para las compras por internet explicadas en el apartado primero, asegurando que esos datos de tarjeta sólo valen para una operación y garantizando la seguridad. Parece un poco complicado, ¿no?. Además, hay que extender por los comercios los TPV software. Mucho coste y una cierta complejidad cuando parece muy sencillo seguir usando el plástico y el datáfono de toda la vida.

Tercera: Los tarjeteros electrónicos combinados con tecnología NFC (Near Field Communication). Se requiere que el teléfono disponga de esa tecnología y que el datáfono del comercio sea capaz de leer por la misma vía acercando el teléfono ('contactless': sin contacto). Instalado el tarjetero en el móvil y configuradas las tarjetas, convertimos el móvil en un plástico convencional. No se lee la banda magnética o el chip de la tarjeta en el datáfono. La misma información de la banda o chip reside en el móvil. El móvil se la traspasa al datáfono vía NFC. Aunque el sistema es sencillo, es necesario instalar un amplio parque de datáfonos 'contactless' y conseguir que el parque de móviles incorpore como tecnología el NFC, cosa que, de momento, no se cumple; aunque la base va en aumento. El problema de teléfonos sin NFC se puede solventar mediante un adhesivo que puede llevarse pegado al teléfono y que lleva grabada la información de las tarjetas que será leída (método de llave magnética) por el datáfono. Parece un procedimiento simple y se augura buen futuro: no necesito los plásticos en mi cartera y me basta con mi tarjetero electrónico y mi móvil NFC o con pegatina magnética. ¡Vaya lío! ¿Qué podemos concluir de todo ello?

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