La brecha digital

Es posible que muchos vallisoletanos ignoren que en la calle Enrique IV existe un espacio en el que tienen a su disposición ordenadores por tiempo limitado o donde pueden llevar su portátil y conectarse a Internet a través de una red inalámbrica de acceso abierto. Aunque no es esta la única actividad que podemos encontrar en este edificio propiedad del Ayuntamiento de Valladolid, cuya planta baja tiene cedida a la Consejería de Fomento y Medio Ambiente para el fomento, formación y divulgación del uso de las nuevas tecnologías de forma gratuita. El Espacio CyL Digital de Valladolid (que así se llama este centro) cuenta con diferentes áreas, como BiblioTIC para fomentar la lectura digital con la utilización de diferentes modelos de libros digitales; área de información para consultas generales y solicitud de tarjetas; área de asesoramiento TIC para resolver dudas relativas a las tecnologías de la información a ciudadanos y Pymes; área de formación especialmente dedicada a las personas con dificultades de acceso a las nuevas tecnologías, donde se imparten cursos, talleres y charlas, desde niveles de iniciación hasta materias de comercio electrónico, creación de páginas web, posicionamiento en buscadores…; área de capacitación y dinamización dirigida a empresas y ciudadanos con el fin de desarrollar contenidos digitales específicos; área expositiva y de divulgación para difundir la Administración Electrónica, DNI electrónico, banca electrónica y comercio electrónico; área de libre navegación multiplataforma con doce ordenadores táctiles con conexión libre y gratuita a través de banda ancha y cuatro portátiles para niños; área de personas con discapacidad con un ordenador específico adaptado.

Y todo ello, basado en la colaboración de voluntarios que dedican parte de su tiempo en ayudar a otras personas, en particular, desempleados, mayores, discapacitados e inmigrantes, a utilizar la tecnología como medio para encontrar o crear trabajo, darse a conocer, conectar con familiares lejanos, entretenerse, aprender a navegar con seguridad, etc. Siendo el propio voluntario el que decide cuánto tiempo emplear y a qué colectivo dirigirse.

Lugares como este serían bienvenidos en zonas rurales, para que los habitantes, sobre todo, de las pequeñas poblaciones o de municipios alejados del núcleo urbano, puedan contar con un pequeño espacio de acceso libre a Internet. Porque voluntarios, los hay. Cuando ya estamos pensando en conectar cosas a Internet, aún quedan personas que sufren analfabetismo digital.

Sobre el autor