In vino, scientia est

Emina, con 4 millones de euros de inversión anuales, es la bodega que más invierte en I+D+i del mundo y eso se deja ver en la cantidad de patentes firmadas (9 patentes internacionales hasta el momento) y sus 11 proyectos de investigación en marcha. Actualmente, en su departamento de I+D trabajan nueve personas y no son pocos los premios que han recibido por el desarrollo de sus ideas.

Y es que la bodega más joven del Grupo Matarromera nació con la intención de servir de plataforma de innovación para el sector. Hay quienes dicen que algunas de sus apuestas son muy arriesgadas. El vino sin alcohol (creado a partir de la deconstrucción molecular) es una de ellas, pero su presencia en el mercado va creciendo poco a poco ante la demanda  por parte del consumidor de productos placebo que no provoquen los estragos de las bebidas alcohólicas, sobre todo cuando hablamos de potenciales conductores o personas que requieren circunstancialmente un cuidado especial de su salud. Y es que Emina ha comprendido que la salud y el origen de los productos que consumimos nos importa cada vez más, por eso trabaja en la minimización de compuestos tóxicos en el proceso vitivinícola. También sabe que el mercado ecológico y los productos naturales son tendencia, y esta es la causa de que hayan apostado por una línea cosmética en la que combinan tanto los beneficios naturales derivados del polifenol de la uva, la materia prima que tan bien conocen, con el comercio justo del origen del resto de sus ingredientes.

Sin embargo, la innovación de Emina no se queda ahí: los aditivos culinarios son una de las últimas apuestas que han lanzado al mercado con tres sabores para adaptarse a los diferentes paladares. Además, las almazaras comparten también espacio con los viñedos en la extensa finca porque el aceite forma parte de un tiempo a esta parte de su oferta gourmet. 

No obstante, y lo que es quizás más importante, la bodega apostó desde el inicio por su propia sostenibilidad, algo que, por ejemplo, lleva haciendo Apple de unos años a esta parte con sus paneles solares para el abastecimiento de energía al funcionamiento de sus plantas. De igual manera, las siete bodegas del Grupo Matarromera, de hecho, utilizan para su funcionamiento energías renovables (biomasa, fotovoltaica y solar térmica), apuestan por la iluminación natural y la optimización de sus recursos en todas las fases y procesos de producción.

Y es que el medio ambiente es otra de las piezas claves del combo I+D+i de la bodega ya que sus investigaciones giran actualmente en torno al impacto del cambio climático en el vino, desde el viñedo, pasando por el procesado de la uva, hasta su embotellamiento y mantenimiento en bodega.  Emina quiere que su vino deje buen sabor de boca, al final, incluso en aquellos que aún no lo consumen.