Un maridaje perfecto

Cuenta la Wikipedia que el maridaje es el arte de casar un vino y una comida con la intención de realzar el placer de comerlos. Así, de todos es sabido que los pescados se acompañan con vino blanco y las carnes con tinto, los vinos generosos para los aperitivos y los vinos dulces con el postre. Con estos pocos conocimientos ya podemos solicitar con decisión la carta de vinos en los restaurantes de postín, sin temor a hacer el ridículo delante de camareros y resto de comensales.

Juntos se llega más lejos, o el todo es más que la suma de las partes. Pero en lo que respecta a la tecnología la primera pregunta es si ésta casa bien con la viticultura, un arte milenario que se realiza a base de reposo, con recetas tradicionales, y donde la calidad que queremos para nuestros vinos de denominación de origen se consigue con mucho tiempo y tranquilidad ¿aporta algo la tecnología en este ambiente?

La agricultura es uno de los sectores donde más tarde se está produciendo la revolución tecnológica. Lógico, las plantas necesitan principalmente agua y sol para crecer y ningún teléfono móvil es capaz de parar una helada. Cualquier cambio en los procedimientos se ha visto con recelo por los implicados, las cosas se hacen como siempre se han hecho, los cambios en los procedimientos se ocultan al público. Las barricas buenas son las de madera, las alteraciones genéticas una herejía, y los conservantes ¡cancerígenos!

Pero la tecnología es otra cosa, donde se ha implantado ha creado ventajas competitivas, mejoras en la producción y reducción de costes. Los más remisos han entrado por el aro agachando las orejas. Ya no hace falta predicar que el que no se suba en el tren tecnológico se va a quedar muy atrás y, que aquí, los primeros en subirse serán los primeros en llegar. El sector primario es un mundo lleno de oportunidades para el sector tecnológico (y viceversa). Un maridaje perfecto donde todos los que apuesten tienen muchas oportunidades de ganar.

Ejemplos los hay por doquier: Una vez que la cobertura de los móviles se está extendiendo por el campo, ya lo hemos llenado de sensores para medir las condiciones climáticas y de humedad.  A la vez que es posible accionar de forma remota e inmediata, activando el riego sin ir más lejos. Pero necesitaremos mucha más tecnología será necesaria para poder tratar toda la información disponible y poder tomar las mejores decisiones posibles, incluso las relacionadas con la siembra o los canales de comercialización. Ya se están creando mercados virtuales que acortan la cadena de suministro entre productor y consumidor, con mayores márgenes para el primero y menores costes para el segundo. O herramientas de Big Data, que mezclando información geográfica, meteorológica y de mercado optimizarán todos los procesos de extremo a extremo. Sin olvidarnos de las aplicaciones para el control de la cadena del frío, o la mejora de información del consumidor de lo que compra y luego come…

Y es que cuando eliges la tecnología no te equivocas. Hay que pedirla siempre. Casa con todo.

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