Aliotropos

Cuidado que me gusta esta palabra. Definitivamente si la veo en el título de un artículo me lo leo. Y más si trata sobre los nuevos materiales que tienen revolucionada a la comunidad científica, hasta el punto que se dice que van a suponer un cambio en nuestra sociedad tan grande como el que ha supuesto Internet. Y es que hay materiales para todos los gustos: aerogeles que son de una ligereza y capacidad de absorción pasmosa, útiles para limpiar vertidos tóxicos, pegamentos que unen a nivel molecular los distintos materiales, espumas resistentes y porosas capaces de sustituir huesos, e incluso nuevos plásticos de burbujas para proteger envíos más ligeros y resistentes.
 
Pero el rey de los nuevos materiales es el grafeno, un alótropo del carbono, con una estructura en forma de lámina de sólo un átomo de espesor. Sus propiedades son asombrosas, pues se dice, por ejemplo, que una hoja de ese material de 1 metro cuadrado, a pesar de ser increíblemente fino y ligero, sería capaz de soportar el peso de un gato (aunque otros dicen que soportaría un elefante bailando sobre la punta de un lápiz). Pero es que además es 100 veces más duro que el carbono, más ligero que la fibra de vidrio a la vez que mucho más flexible, y es extremadamente bueno conduciendo el calor o la electricidad. No obstante, la  propiedad más sorprendente del grafeno es su capacidad para crear expectativas, pues va a valer para prácticamente todo: para fabricar microchips más rápidos y de menos consumo que los actuales de silicio, para nuevos teléfonos móviles cuyas pantallas táctiles se pueden doblar o televisores con pantallas enrollables, para baterías de larga duración que tardarán segundos en cargarse; podremos desalar el agua del mar más rápido y a menor coste; se especula incluso que el grafeno será capaz de curar el cáncer (sic).
 
¡Un momento! Si todo esto lo conseguimos con una sola capa de carbono ¿por qué no ponemos dos capas de carbono y conseguimos un material el doble de bueno? Y aunque pueda parecer un chiste, algo de eso hay. Este material se llama carbino, otro alótropo del carbono, y aunque por el momento sólo tiene una existencia teórica, será más duro y flexible que su primo el grafeno (cuando alguien consiga fabricarlo claro está).
 
Todavía nos quedan por ver muchísimas cosas en este siglo maravilloso que nos ha tocado vivir. Y no, no voy a explicar lo que es un alótropo. Menos Facebook y más Wikipedia.

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