Don Juan Español: ¡VOTA!

El pasado 24 de mayo fue la última vez que escuchamos al presidente de nuestra mesa electoral pronunciar esta frase aplicada a nuestro nombre. El citado presidente nos identificó a través de nuestro DNI válido, verificó nuestra inclusión en el censo electoral cerrado, recibió nuestro sobre con nuestro voto, lo introdujo en un almacén de votos (urna) y marcó nuestra participación en la lista censal. Al final de la jornada, y con la validación de los vocales, interventores y delegados in situ de la junta electoral, el mismo presidente entregó a la oficina de la junta electoral de zona la lista censal con las personas que votaron, el recuento de votos para cada opción y las papeletas materiales extraídas de los sobres. A su vez, la junta electoral central consolida todas las entregas por parte de los presidentes de toda España.
 
Tras lo que ya conocemos relativo a la FIRMA y CERTIFICACIÓN DIGITALES, estamos en condiciones de imaginar, diseñar e implantar una VERSIÓN DIGITAL de una jornada electoral. ¿No les parece? Los sistemas de Voto Electrónico (e-Voto) son hoy en día una realidad que, sin que se sepa muy bien por qué, no acaba de generalizarse; aunque ya se utiliza en comunidades y censos en algunos procesos particulares para elecciones, recogida de firmas, encuestas o consultas.
 
Todo se resume en el montaje de una gran plataforma motorizada por las aplicaciones y bases de datos adecuadas, que almacene la información censal de cada ciudadano cuidando de la protección de datos, que sustente todos los protocolos de seguridad necesarios en todas sus transacciones y que utilice el CERTIFICADO/FIRMA DIGITAL de cada ciudadano como herramienta de autentificación de la interacción de las personas con los procesos de voto electrónico. En síntesis, la plataforma ha de cubrir la identidad (no duplicidad de personas o votos, identificación persona-certificado, secreto y no coacción), la versatilidad, la facilidad de usarla (acceso desde cualquier dispositivo en internet), la confianza (proceso auditable) y la seguridad y neutralidad. Y, por supuesto, cubrir todos los aspectos legales relativos a procesos de voto.
 
Hoy en día las herramientas existen y se encuentran avanzadas en su grado más elevado, por lo que la plataforma es factible. Civitana.org es un gran ejemplo. Y podría convivir con el sistema de voto tradicional para aquellas personas que no deseen utilizarla en una primera fase: censo tradicional y censo electrónico.
 
«¡Cosas veredes, amigo Sancho!» Que decía Don Alonso Quijano.

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