La importancia del LED Azul

Una pequeña introducción: Un conductor eléctrico es un material que permite el movimiento de carga eléctrica, o sea, ofrece poca resistencia al movimiento de electrones. (Si la resistencia es nula o casi, entonces hablamos de un superconductor).
Un aislante eléctrico es lo contrario, impide ese movimiento de carga eléctrica.
Un semiconductor, es un material que puede comportarse como conductor o aislante, dependiendo de determinadas condiciones.
 
Un diodo es un semiconductor que, a partir de un determinado voltaje, permite que pasen o salten electrones en una sola dirección, de su parte negativa (cátodo) a la positiva (ánodo).
 
Pues bien, los LED son diodos que tienen la peculiaridad de que cuando un electrón salta de una parte a otra, se emite un fotón de luz.
 
Los primeros LED de luz visible emitían luz roja, que es la de menor frecuencia (es decir, mayor longitud de onda). Experimentando con distintos materiales se fue consiguiendo luz de mayor frecuencia, es decir, naranja, amarilla, y más tarde verde, pero a partir de aquí, según se aumentaba la frecuencia buscada, mucho menor era el nivel de eficiencia conseguido. El premio Nobel de 2014 se otorga por el mérito de conseguir por fin un material (Nitruro de Galio dopado con Indio o Aluminio), que permite emitir fotones azules (~450 nanómetros de longitud) con una alta eficiencia, o sea, una buena relación de lúmenes conseguidos por vatio consumido.
 
Prueba de la dificultad es que desde el primer LED rojo al primero azul han transcurrido más de 50 años.
 
Pero lo más importante de este logro no es la luz azul en sí, sino poder conseguir luz blanca con LEDs.
 
La luz blanca en realidad no existe físicamente, no tiene una longitud de onda concreta asociada. Lo que ocurre es que cuando el ojo recibe en un mismo punto luz de distintas longitudes de onda a la vez, nuestro cerebro la percibe como blanca, en lugar de distinguir cada uno de los colores. Como sabéis, se pueden analizar esos distintos colores haciéndola pasar por un prisma, porque los separa espacialmente.
 
Por lo tanto, para generar luz que se vea blanca, hay que emitir varias longitudes de luz visible a la vez. Así que es obvio que sin la azul, no es posible obtener una buena luz blanca. En los televisores o smartphones se emite simultáneamente por cada pixel tres colores distintos, rojo, verde y azul (RGB en inglés), para que lo veamos blanco. Hasta no tener este tipo de diodos no se han podido fabricar las eficientes y precisas pantallas LED, y las modernas OLED (que son también LEDs pero con materiales orgánicos que permiten que sean más delgadas y flexibles, o curvas).
 
Pero además, las bombillas LED blancas para iluminación tampoco podrían existir, porque se basan en el mismo concepto. Para estas bombillas se utiliza una técnica más sencilla, se genera luz amarilla a la vez que la azul, consiguiéndose una luz prácticamente blanca.

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