Una vuelta al cole tecnológicamente segura

Arranca el curso escolar y en los centros educativos cada vez se utilizan más las nuevas tecnologías para acometerlos. De hecho, no es extraño encontrar colegios e institutos que ya utilizan las tabletas como soporte técnico básico para los contenidos de las asignaturas o para llevar a cabo prácticas que permitan a los alumnos trabajar de manera conectada y familiarizarse con la tecnología como herramienta útil, no sólo de ocio.

Pero está dinámica puede conllevar algunos riesgos si no disponemos, por ejemplo, de un buen antivirus o ejercemos el control parental en los equipos tanto académicos como domésticos para evitar infiltraciones no deseadas. Los piratas informáticos no discriminan a la hora de obtener sus objetivos.

Lo principal es, antes de nada, instalar las actualizaciones pertinentes en los diferentes dispositivos que pueda llegar a utilizar el escolar. Da igual si se trata de una tableta, un ordenador o un móvil. Las actualizaciones suponen un extra en seguridad porque incluyen parches para las amenazas que van surgiendo en la Red. De igual manera, y por cuestiones básicamente prácticas, será necesario contar, en la medida de lo posible, con las últimas actualizaciones de software que requieran para acometer las tareas.
 
Móviles, conexión y RRSS

Como el móvil sigue siendo el dispositivo más utilizado para conectarse a la Red a cualquier edad, es fundamental que controles el acceso que tu hijo tiene a él. Puedes limitar, por ejemplo, los minutos de acceso al día y concienciarle de que una conexión WIFI abierta, por ejemplo, puede ser poco segura. Por eso siempre es mejor que el acceso fuera del aula o del hogar se lleva a cabo vía 3G/4G.

Las contraseñas también suponen otro de los puntos débiles que suelen utilizar los hackers para acceder a la información del equipo. Hay que inculcar desde la infancia la necesidad de proteger el acceso a los contenidos con contraseñas originales, con letras y símbolos y que alternen el uso de las mayúsculas y las minúsculas.

Y, por supuesto, los conflictos más habituales surgen de lo que los menores son capaces de llegar a compartir a través de los servicios de mensajería instantánea (como Whatsapp) o de las RRSS (Facebook y Twitter principalmente). Debemos enseñarles a comprender lo importante que es la privacidad y lo que puede suponer una exposición abierta de ciertos asuntos de su vida personal. Más aún si tenemos en cuenta que la práctica del “sexting”, del “bullying” o del acoso están a la orden del día.
En definitiva, el mejor modo de asegurar un uso correcto de la tecnología se fundamenta, como siempre, en una correcta educación al respecto.