CCVAD o la apuesta por la cultura libre desde Valladolid

Francisco Javier Criado y Virginia Díez organizan desde hace tres años el ‘Valladolid Creative Commons Film Festival’, un festival de contenido audiovisual bajo licencias CC que se celebra en distintas localizaciones de Valladolid a finales de septiembre. Ambos tienen clara la causa del éxito de la edición del CCVAD de este año: la cultura libre gana terreno y así lo defienden en la entrevista.
¿Cuáles son las diferencias entre Copyleft, las diferentes licencias CC, etc?
La principal diferencia es que cualquier alternativa distinta al copyright, que sería tanto el ‘copyleft’ como todas esas licencias Creative Commons (CC) es más flexible. Por un lado, los creadores del contenido audiovisual son quienes deciden qué libertad de uso nos dan a los demás de su trabajo. Todas tienen en común que se pueden visualizar libremente por internet y ofrecen mayor libertad sobre la distribución de sus obras. Las películas se pueden descargar de forma legal y compartir en la Red sin incurrir en delito. Las licencias CC se dividen en seis tipos, desde las más restrictivas, similares al Copyright con la única diferencia de que se pueden descargar por internet, hasta las más flexibles que sí que se consideran de cultura libre y que permiten, incluso, usos comerciales o usos derivados, lo que resulta muy interesante para todo lo relacionado con el remix y la co-creación.
Con esta iniciativa, Valladolid se emparenta con ciudades como Madrid o Barcelona
El origen de todo esto, de hecho, surge en Barcelona hace seis años, con el BCCN, que nació con la filosofía de ser un festival para “ver y compartir”. Al poco tiempo nace su festival hermano en Madrid, y luego se traslada a ciudades como Valladolid o Huesca. Es un festival que ya se distribuye a nivel internacional, en ciudades como Berlín o Helsinki, pero donde más se está difundiendo es en Hispanoamérica, con más de 20 ciudades ahora mismo, ya que existe mucho material CC en castellano y, además, la CCWorld que surgió en Barcelona está conectada con una red de países hispanoparlantes.
¿Qué recepción ha tenido esta edición?
Este año hemos crecido mucho. Alrededor de 1000 asistentes respecto a los 300 del pasado año. Procuramos llegar a todo tipo de público porque nuestros homólogos en Madrid y Barcelona se han centrado en el contenido documental, por ejemplo, pero nosotros nos basamos en material de ficción o no ficción de todas las temáticas y tratamos de abarcar todos los campos (cortometraje, mediometraje y largometraje). En cuanto a perfil de público, el rango de asistentes abarca desde los 25 a los 35 años y hay mayoría de mujeres, como sucede en casi todos los ámbitos culturales.
Este año, han seleccionado películas de un hondo calado, y con un trasfondo ético que explica otra manera de entender el mundo: ‘Yes, we fuck’, ‘Aaron Swartz’, ‘Cultura libre y educación hacker’…¿los creadores de contenido audiovisual en CC son proclives a identificar su creación con una ideología concreta o hay de todo?
Como festival entendemos que el cine es un modo de explicar ciertas cosas y denunciar o llamar la atención sobre otras realidades. Además, la obra, gracias a las licencias CC, tiene mayor visibilidad y llegan más fácilmente a más gente. Los directores, realizadores y guionistas crean este material sin la criba de una productora, muchos de ellos financiados a través de campañas de crowdfunding, lo que facilita mayor libertad creativa. En nuestro caso, es cierto que nos gusta ponernos un poco en la cresta de la ola, porque buscamos contenidos que consideramos que es necesario que sean conocidos por el público, a modo de denuncia, reivindicación, polémica, etc.
¿Podemos identificar corrientes estéticas particulares del contenido en CC?
Si hablamos de trabajo de ficción, por ejemplo, hay web-series, trabajos más convencionales,  contenidos multipantalla…hay de todo. Lo que sí que existe es una tendencia a la experimentación mucho mayor en el trabajo en ficción bajo CC. Dejan de ceñirse a premisas comerciales y trabajan la estética como la entienden y con mucha mayor libertad.
Y en cuanto a la sección #MadeinCyL ¿qué tal se encuentra la región en cuanto a contenidos?
El pasado año inauguramos esta sección y recibimos muchas propuestas. Este año, sin embargo, ha habido muy poco material (también porque hemos limitado la duración del metraje).  Hay muy poca producción cinematográfica en general en Castilla y León. Existe mucha calidad, pero muy atomizada porque hay un poco de todo, pero tan poco de cada cosa que todavía no puede ser referente. Se están haciendo cosas muy experimentales, pero hay tan poca muestra que aún no tiene identidad, sobre todo si hablamos de licencias CC.
¿Qué nos pueden comentar sobre el taller de este año?
Este año, el taller que hemos organizado con la “AXIOM Beta” ha sido increíble. Es la primera vez que se trabaja con el prototipo de esa cámara, que llega de Berlín…¡Y ha venido a Valladolid! Y ha sido gracias a Laboratorio Bambara (de León) que tiene un proyecto para trabajar con ese prototipo y han conseguido que nos la envíen al festival tras financiar en una campaña de crowdfunding un proyecto llamado ‘Apertus’ en el que participan varios cineastas europeos.
Se trata de un proyecto de hardware libre basado en una suerte de placa similar a la Raspberry Pi con la posibilidad de incorporarla los elementos que quieras para darle diversas funcionalidades.
Es muy útil porque cada vez que hay un avance en el sector audiovisual, la gente tiene que cambiar sus equipos. La idea de este equipo es que podamos cambiar piezas modulares y no tengamos que ir renovando todo.