Transformación digital

Un empresario que tuviera registrados sus gastos e ingresos en un cuaderno, podría pensar que todo lo que necesita de un sistema informático es que le sume las columnas y reste gastos de ingresos para conocer sin esfuerzo la cuenta de resultados. Esto no es más que un burdo ejemplo para argumentar que si una persona desconoce lo que las Tecnologías de la Información pueden hacer por él, no será capaz de definir el Sistema de Información que su empresa necesita.
 
Siguiendo con el ejemplo, este empresario puede tener una visión más amplia y pensar que los ingresos pueden ser registrados con un escáner en la línea de caja y los gastos sean introducidos por el personal de Compras; de modo que solo tenga que consultar su cuadro de mando para conocer la situación de su empresa. Sin embargo, una vez metidos en harina ¿por qué no interactuamos con nuestros clientes y les enviamos ofertas según las últimas compras realizadas y según el periodo medio de compra? O, mejor aún, una aplicación en el móvil para que cuando pase por un pasillo determinado reciba un mensaje sobre una oferta concreta indicándole además dónde encontrar el producto ¿Y por qué no escuchar a las redes sociales y al recibir alguna idea de mejora, agradecer a la comunidad digital su participación con una oferta exclusiva?
 
Podríamos interactuar con otras empresas. Que se comuniquen los sistemas informáticos entre sí, de forma que nuestra compra quede registrada como su venta, o que cuando nuestro stock esté por debajo de un umbral, se transmita una orden de compra al proveedor para reponer nuestro almacén.
 
Un error muy común es intentar implantar los procesos de negocio de empresas similares e intentar adaptarse a ellos. Cada empresa es un mundo y si está donde está, es porque algo está haciendo bien, y esa diferencia no se debe perder. La informática y las telecomunicaciones tienen que ser un medio para optimizar los procesos y crear nuevas oportunidades de negocio, jamás un cliché que nos constriña. Dicho esto, cuando se opta por la transformación digital en la empresa hay que cambiar hasta la forma de pensar, expandir nuestros horizontes. Por ello, es aconsejable la intervención de personal especializado que se ponga en los zapatos de cada uno de los trabajadores de la empresa y pueda aportar una solución global.
 
Un cambio como el que estamos planteando debe ser una decisión estratégica de la empresa, en la que todos deben involucrarse y necesariamente con el consejo y supervisión de profesionales.

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