El big data también tiene corazón

El big data, o lo que es lo mismo la gestión de esa ingente cantidad de datos que dejamos mientras navegamos por la web, compramos, damos a 'me gusta' en las redes sociales o enviamos mensajes, tiene corazón.Esto no siginifica que nos quiera mucho sino que estas acciones que realizamos, convenientemente tratadas, puede aportar información sobre nuestra emociones.

De hecho, existe un proyecto europeo de I+D, denominado 'MixedEmotions', que consiste en clasificar, investigar y caracterizar las emociones aplicando tecnología de análisis de Big Data.

Este proyecto de investigación, que cuenta con un presupuesto de más de 3,5 millones de euros dentro del programa Horizon 2020, muestra cómo las emociones pueden caracterizarse siguiendo unos paradigmas: De los positivo a lo negativo, de la calma a la agitación y del control o dominio. Siguiendo unos principios estadísticos, se han logrado caracterizar ya hasta 300 emociones.

Alegría, sorpresa, ira, asco, tristeza... Las máquinas podrán, algún día, leer nuestras emociones y, partiendo de estos datos que les ofrecemos, arrojar unas conclusiones. Desde proponer ciertos contenidos o noticias, hasta proponer la compra de un determinado porducto o servicio, pueden ser opciones que las diferentes máquinas que nos rodean (la televisión, el móvil o la nevera) nos proponga si estamos cansados, enfadados o hambrientos.

En este macro programa participan también entidades españolas como la Universidad Politécnica de Madrid, la empresa Paradigma Digital, Por el momento, se está estudiando cómo analizar los sentimientos humanos a través del vídeo, al voz y los textos.

Igual que la máquina de vapor cambió compeltamente la existencia humana, la interacción con las máquinas supondrá un antes y un después en la evolución humana.

En un futuro no muy lejano, llegaremos a comunciarnos con ellas de una forma cada vez más parecida a cómo lo hacemos entre humanos. ¿Llegaremos a discutir con ellas? ¿Y a reír?

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