A vueltas con el cifrado de datos

Tim Cook ha llegado a comparecer ante el Congreso de EEUU por el asunto de la negativa de Apple a desbloquear el iPhone de un terrorista, tal y como le habían solicitado los tribunales. El CEO de Apple se enfrentó al mismísimo FBI afirmando que la privacidad de los usuarios está por encima. Todo depende de lo que decida el Congreso estadounidense y Obama, al que le queda apenas un año de mandato. Obama es partidario de proteger la información cifrada, lo que no obligaría a Apple, Google y otras empresas tecnológicas a hackear los datos de cualquier persona, si así lo solicita un juez.

La situación del cifrado de datos no es baladí. La lucha entre la privacidad y la seguridad enfrenta a la sociedad norteamericana en un país donde la autonomía del ciudadano es muy valorada. Las empresas tecnológicas mueven ficha y WhastApp ha cifrado por completo sus servicio hace unos pocos días. Así, ni siquiera la compañía de telecomunciaciones puede acceder a estos mensajes.

 

WhatsApp ha cifrado sus mensajes hace apenas unos días

 

La problemática estriba en que, en el proyecto de ley que se está debatiendo en el Congreso norteamericano, los jueces federales tendrían una amplia autoridad para ordenar a las empresas tecnológicas que ayuden al gobierno sin especificar en qué hay que ayudar ni bajo qué circunstancias, lo que deja desprotegido por completo al individuo. Llueve sobre mojado, en un país donde el FBI llegó a espiar los móviles de grandes dirigentes mundiales sin, aparentemente, un motivo poderoso. Si el país no está en peligro, ¿por qué ese espionaje a diestro y siniestro? ¿No supone esto abrir la puerta a piratas informáticos e, incluso, a servicios de inteligencia de terceros países?

Europa no es ajena a esa polémica. Con los recientes atentados de Bruselas y París, se ha abierto un debate en Francia y Gran Bretaña para que las autoridades tengán más libertad para acceder a los móviles, incluyendo sanciones a las compañías que se niegen a dar los datos. Alemania se ha manifestando en contra, argumentado que hay que aumentar la labor policial y menos la presión sobre el individuo. 

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