La Fórmula 1, imaginando el futuro

El 20 de Marzo se puso en marcha en Melbourne la sesenta y siete temporada de Fórmula 1. La F1 es, aunque hoy cuestionada, la máxima expresión del automovilismo desde múltiples aspectos y también, claro está, desde el tecnológico.

Si miramos uno de aquellos coches que tomaron la salida del primer Gran Premio celebrado en el circuito de Silverstone el 13 de mayo de 1950, de aquellos Alfa Romeo de Fangio y Farina; Ferrari de Ascari o Villoresi; Maserati de Chiron; los Talbot de Rosier; o de los Gordini de Trintignant, poco  tiene que ver con los Mercedes de Hamilton, Ferrari de Vettel, Red Bull de Riccirado o el McLaren de Alonso.

Toda esta evolución se ha llevado a cabo dentro de un reglamento que de una forma u otra ha ido poniendo límites en los que los ingenieros debían moverse. Estos límites han ido cambiando con el transcurso de los tiempos pero el concepto básico se mantiene. Desde el  punto de vista del reglamento de la Federación Internacional del Automóvil, la FIA, un Fórmula 1 es “un coche concebido únicamente para la competición en circuito o carreteras cerradas, que rueda sobre cuatro ruedas de las que al menos dos se encargan de la dirección y dos de la propulsión, desplazándose en unión constante con el suelo  y controlado por un piloto”.

Como hemos dicho este concepto básico se mantiene. Los ingenieros han ido desarrollando ideas (seis ruedas, coches de efecto suelo, alerones móviles, chasis de carbono….) y los reglamentos han ido limitando o simplemente suprimiendo muchos de estos desarrollos  por, simplificando, cuestiones de seguridad pues la velocidad creciente de los coches (más que máxima sobre todo de paso por curva) superaba las posibilidades de los circuitos.

Pero cuando a un ingeniero se le da carta libre para desarrollar un coche de Fórmula 1, y este es el tema que hoy nos ocupa, puede darnos unas visiones muy diferentes de lo que podría ser la Fórmula 1 del futuro,  sin llegar a carreras de coches que van por el aire o que incluso (aberración en un Mundial de Pilotos) se condujeran solos.

Así el ingeniero Adrian Newey, uno  los grandes genios actuales de la Fórmula 1 cuyos proyectos (ha estado en equipos como Williams, Mclaren y hoy Red Bull) suman muchas victorias y títulos, en el año 2010 desarrolló el Red Bull X1, por cuenta del juego de video Gran Turismo 5 para la Play Station 3.

En este mundo virtual su imaginación pudo correr sin las trabas de las normas del mundo real de la F1 pero sin dejar de hacer un verdadero coche.  Eso sí, el más rápido del mundo. Vettel, en esa época en Red Bull,  lo pilotaría en modo virtual  sobre un circuito de Fórmula 1, el alemán de Nurburgring. Y lo hizo con una vuelta rápida  de 1’ 04’’ 853 cuando con su Red Bull  RB7 lo hacía en1’30. El monoplaza virtual alcanzaba una velocidad punta de  410 km/h frente a los 310 km/h del real. En la arrancada pasaba de 0 a 200 km/h en 2’’8 y a la salida de una de las curvas su velocidad  de 370 km/h. Vettel señalaba que el modelo virtual era fácil de conducir, permitía frenar muy tarde y se podía pasar algunas curvas a fondo sin grandes esfuerzos. Pero  con fuerzas laterales de 8,75 G  el límite era físico y vendría del piloto. En la realidad cuando el monoplaza acelera no suele sobrepasar el valor de 1 g y en algunas curvas rápidas presentan valores horizontales cercanos a los 4 g, lo que requiere un entrenamiento intensivo del cuello. Sin embargo la peor parte la sufren en los accidentes: Se calcula que Robert Kubica, en Canadá durante el 2007 sufrió un pico de 75 g durante un milisegundo

El X1 mezcla una serie de tecnologías del pasado puestas al día  con otras del futuro

El motor era una turbina algo que ya probó en la Fórmula 1 el genial creador de los Lotus en la temporada de 1971. Y para la aerodinámica Newey ha vuelto sobre soluciones  que en su día (hablamos de finales de los sesenta y principios de los setenta)  incorporó Jim Hall en sus Chaparral como sacar del aire que hay bajo el coche mediante unos aspiradores para pegarlo al suelo, técnica que retomaría Gordon Murray con el Brabham BT 46B que pilotaría Lauda en el Gran Premio de Suecia: su triunfo fue aplastante (“es el coche más fácil que he conducido en mi vida, dijo Lauda). Al segundo clasificado lo dejó a 30’’ y a petición del resto de equipos, las autoridades deportivas de la F1 lo prohibieron.

Newey en su X1 recurre a sacar el aire de debajo del coche  para reducir al mínimo el uso de los alerones, sobre todo los delanteros. La aerodinámica es hoy uno de los aspectos clave en un Fórmula 1: si echamos un vistazo a un alerón delantero de un F1 nos encontramos una pieza de una complejidad extrema en la que un pequeño milímetro de diferencia puede arruinar una carrera o un campeonato.

Newey también ha carenado las ruedas algo que ya hizo Mercedes en el W196 del año 1954: Fangio prefería la carrocería con las ruedas al aire que le permitía ver mejor donde colocaba las ruedas en la trazada. Hoy carenar las ruedas no está permitido. Y otra solución aerodinámica que utiliza Newey es carenar  el interior de las llantas, utilizada por Ferrari y Toyota la pasada década…y que hoy también ha prohibido el reglamento.
Y el Red Bull también lleva el puesto del piloto cubierto. Este es un tema muy controvertido pues por un lado los monoplazas de Gran Premio siempre han llevado el puesto de conducción al aire pero por otro se habla de seguridad. La pieza que lanzada por otro coche golpeó a Massa en el Gran Premio de Hungría de 2009 (que a punto estuvo de matarlo), la muerte del hijo del gran  John Surtees, Henry, golpeado en la cabeza por una rueda, o las de María Villota o la de Jules Bianchi han puesto sobre la mesa de discusión este controvertido tema de tapar o no el cockpit.

La propuesta de Mclaren

Más radical que la de Adrian Newey es la propuesta que hacía en 2015 McLaren de lo que debería ser un Fórmula 1 del futuro. De desarrollar esta idea se encargó su departamento de innovación  McLaren Applied Technologies (MAT). La forma general del coche, bautizado como MP4-X , está bastante próxima a un monoplaza actual: largo, con alerones, forma de botella de Coca-Cola, pontones y alerón delantero alto. Ahora bien también retoma  la idea de las ruedas carenadas y del efecto suelo con canales bajo el coche que producen un efecto venturi, el principio de los coches de efecto suelo ya citados.
Ahora bien, junto a  estos principios clásicos se esconden ideas revolucionarias como un chasis capaz de absorber un choque y a continuación recuperar la forma inicial. E igualmente el coche estaría lleno de captadores y cámaras para controlar todo, desde el efecto del aire en cualquier punto del coche a la degradación de los neumáticos. Lo de los captadores de datos es algo que en Mclaren se lleva al extremo, vean sino el coche probado por Alonso hace unos días en Montmeló.

Pero regresemos al futuro. También McLaren recupera la idea, prohibida, de los alerones móviles. Un sistema Active Flow Control  gestionaría la aerodinámica del coche mediante electrodos conectados  sobre los alerones que incrementarían el apoyo aerodinámico en curva y lo reducirían en las rectas. Desde el año 1969 los alerones móviles están prohibidos si bien hay rumores sobre trampas como en la época de dominación de los Red Bull que se hablaba de un alerón delantero flexible controlado por una corriente eléctrica.
Actualmente los F1 llevan una única y gran batería. Pues bien en  McLaren se imaginan varias más ligeras y que formarían parte de la estructura del chasis, Se recargarían por paneles solares ultraligeros colocados en la carrocería.

Y la firma de Woking da un paso más suprimiendo el volante. El piloto podría  dirigir el coche por simple reconocimiento gestual y quién sabe si un día mediante su pensamiento mediante las señales eléctricas del cerebro. Un sistema de asistencia aumentaría la visión del piloto hasta 360 grados.

La Fórmula 1 se mueve entre la necesidad de dar espectáculo, la seguridad y la tecnología. Hay muchos que opinan que las normativas deberían ser, al estilo del Mundial de Resistencia (WEC) más permisivas para facilitar el desarrollo de nuevas ideas por parte de los ingenieros, abrirse más a la audacia y a la revolución. Pero en cualquier caso, incluidas normas, es un maravilloso campo de ideas, de desarrollo tecnológico con los mejores ingenieros del mundo imaginando los coches más rápidos, imaginando el futuro.

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