Transformación colaborativa 101: libera a tus activos de tus ideas

Los modelos de negocio basado en recursos compartidos han demostrado ya en casi todos los ámbitos económicos su capacidad para ampliar la oferta disponible y hacerla accesible a un mayor número de usuarios en condiciones muy atractivas en conveniencia y precio. Todo ello con niveles de productividad de una escala superior y generando abundancia allá donde primaba la escasez.

Tras unos años en los que los negocios incumbentes han intentado frenar su crecimiento promoviendo barreras de entrada y legislaciones restrictivas, la rápida adopción por parte de los usuarios por un lado, y  los informes de los organismos de la competencia y de la Unión Europea denunciando limitaciones artificiales y promoviendo su desarrollo por el otro, vienen a cerrar esta etapa de negación.

Resistirse ya fue, ahora toca adaptarse.

Las ventajas de escala pueden seguir siendo relevantes, y la integración vertical puede garantizar el acceso a recursos cuando son escasos; pero la ventaja en la definición del ámbito de negocio (scope) y la conexión en red de recursos infrautilizados son el nuevo sentido común. Muchas de las grandes empresas existentes están paralizadas ante este fenómeno. Ven sólo ventajas en los nuevos competidores recién nacidos y sólo lastre en las personas, los  activos y los procesos con los que sirven a sus mercados en la actualidad. Esta parálisis les impide reaccionar de forma adecuada: o no hacen nada o pretender ser quienes no son. 

No es fácil repensarse cuando todo cambia tan rápido y sin embargo, pocas veces ha sido tan urgente.

Paso 1: libera a tus activos de tus ideas

¿Recepción? “Para los clientes” me contestó el presidente de una gran compañía hotelera. Luego hicimos juntos el ejercicio de retirar la etiqueta organizativa de la recepción y ver qué nos quedaba: “ubicación céntrica, abierta 24/7, atendida por personal internacional, conectada a la red”. ¿Para qué otras cosas podrían servir si tuvieras 2.500 puntos en todo el mundo y 150 en la misma ciudad? Ahora imaginar es posible.

Las ideas, las etiquetas, los usos establecidos, el diseño de la propia organización mantienen a sus activos prisioneros de modelos de negocio obsoletos, desconectados, fuera del circuito de la producción de valor en red. El primer paso es liberar a los activos de esas ideas, para ver que son combinables con aquellos otros disponibles en el ecosistema de negocio.

Medir el nivel de utilización real  de los activos con valor económico, desde los edificios a las patentes. Indagar en las capacidades únicas -inimitables- de la organización que pudieran ser relevantes en negocios adyacentes. Conocer las capacidades de las personas más allá de las que emplean en el desempeño de su labor actual. Evaluar si los conocimientos que se atesoran pueden contribuir al desarrollo del ecosistema en su conjunto. Identificar qué datos complementan a los disponibles internamente para prestar un mejor servicio u obtener mejores márgenes de los clientes actuales.

A medida que descubrimos el potencial de los activos existentes aparecen nuevas ideas y combinaciones de valor, esa innovación -hoy lateral- que puede resultar crucial para el presente que viene.

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