Cómo evitar hacer un mal uso del navegador

La tecnología, como todo, no es buena ni mala, todo depende del uso que se haga de ella. Un tema claro en el automóvil lo constituye toda la parafernalia de infoentretenimiento, como gusta decir a los fabricantes, que incorporan los nuevos modelos y que si bien contribuyen positivamente en ciertos aspectos (menos de los que nos cuentan) también tiene por efecto una conducción más relajada, menos concentrada y por tanto más peligrosa.
Un tema muy simple es el del navegador, ya con bastantes años a sus espaldas (¡cómo pasa el tiempo!) pero del que se sigue haciendo un uso bastante incorrecto.
Es indiscutible que se trata de un buen aliado en carretera que ahorra tiempo en los desplazamientos y reduce el consumo de carburante, pero es preciso utilizarlo con responsabilidad para evitar distracciones al volante. En estos días de verano no es extraño ver a más de un conductor salirse de su carril en una autopista o invadir el centro de la carretera mientras se dedica a hurgar en su GPS.

Programar la ruta con antelación
Para evitar distraerse hay que programar la ruta con el coche parado. Y no solo por la multa (hablamos de 200 euros y a la retirada de tres puntos en el carné) sino y por encima de todo porque  distraernos durante “sólo” 3 segundos por manipular el navegador a una velocidad de 120 kilómetros por hora supone recorrer una distancia de más de 100 metros – aproximadamente como un campo de fútbol- y perderse cinco de cada diez señales. Además mientras pensamos, disminuye la capacidad de reacción, aumentando el riesgo de accidentes, lo que también ocurre cuando hablamos por teléfono por muchos manos libres que utilicemos.

Las instrucciones, por voz
Por el mismo motivo, conviene bloquear el uso del navegador mientras se conduce porque son dispositivos con interfaces poco amigables, que requieren cierta concentración para incluir las direcciones; una atención que no debemos quitarle a la carretera. Por supuesto, hay que seguir las indicaciones por voz sin “caer en la tentación” de mirar la pantalla y así centrarnos al en el volante.

Y donde colocarlo
Si bien hay coches que lo incorporan de fábrica, también hay conductores que utilizan  los de tipo portátil o bien smartphones. Y no siempre se colocan en el mejor sitio. Debe estar situado para no reducir la visibilidad del conductor –si no se hace así, la multa puede ascender hasta los 200 euros- y siempre fijo al mecanismo oficial del fabricante, para evitar que se caiga provocando distracciones.  Y  por supuesto nunca instalar donde no pueda entorpecer  la salida del airbag en caso de accidente.
 

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