Cuando alguien deja de aprender, deja de vivir

Ese es el titular que nos dejó Joost Van Nispen en el congreso e-volución 2016.

Llama la atención ver cómo evolucionan los temas de interés con el transcurso de los meses. Hoy hablamos de transformación digital con mucha más naturalidad que hace un par de años. Este cambio, que tiene mucho más de transformación que de digital, tiene como principal fundamento a las personas. Al fin y al cabo todas las revoluciones tecnológicas que ha vivido la humanidad se han basado en quienes creían en ellas más que en la tecnología.

Desde la rueda a la máquina de vapor, todo cambio siempre pasa por las mismas fases. Al principio no se da importancia a lo nuevo porque se desconoce, pasando por la negación de que vaya a afectarnos. Algo después se presenta resistencia a lo que inevitablemente llega, luchando con todas nuestras fuerzas. Posteriormente vamos conociendo  las oportunidades y las ventajas que nos puede ofrecer, por lo que nos interesamos por ello. Hasta que, finalmente, la mayoría se compromete e incluso se hace defensora de lo que tiempo atrás rechazó con vehemencia. Es decir, somos humanos. Y como tales compartimos los procesos sicológicos.

Es por eso que la transformación digital trata de personas porque no estamos en una época de cambios sino en un cambio de época, con todas las dudas que esto genera y las ventajas que trae.

La edición de 2016 del congreso e-volución –es la cuarta– se centró en la transformación digital de la mano de ejecutivos expertos en cómo llevarla a cabo. Allí aprendimos mucho ya que se habló de ciberseguridad y de cómo nos debe ocupar a todos, generando gran interés en los asistentes. Se comenzó a divulgar el término ‘fintech’, hoy en su fase inicial de difusión pero en un avance que, a mi juicio, será imparable en los próximos dos o tres años. El congreso concluyó con dos casos de éxito. Rafael Ausejo con su Ruralka nos dejó una frase que me encantó: ‘Con 23 años monté mi empresa y 15 años después aquí sigo’. Es un exponente de que la ilusión y perseverancia puede, que no asegura, llevar adelante una aventura empresarial desde cero con éxito. Lo mismo que le sucede a José Luis Montesino y su comefruta.es.

Pensar en el cliente, evolucionar nuestros productos a servicios, conectar cosas a app en un móvil (tuvimos una cafetera Wi-Fi funcionando durante el congreso gracias a Media Markt), transformación digital ética, payments, formación y coaching dentro de las empresas… Son algunos de los múltiples mensajes que fueron mencionándose en la jornada del 29 de septiembre. Para quienes no tuvieron ocasión de asistir recomiendo visitar la web www.congreso.e-volucion.es que recoge el congreso íntegro, las entrevistas a los ponentes y el material audiovisual relacionado.

Quien no asistió no pudo decidir cómo quería su café desde su teléfono, ni ver bailar a los robots, al igual que tampoco se hace una idea de cómo se puede ver el cielo lleno de estrellas en pleno día. Razones más que de sobra para estar ya deseando que llegue la próxima edición.

Nuestro objetivo en esta creo que se ha cumplido; contribuir al cambio de la cultura de alguna empresa (grande, mediana o pequeña). José de la Peña ya nos aclaró que la cultura de la empresa es lo que hacen los empleados cuando nadie los mira. Y eso no debe ser otra cosa que seguir aprendiendo.

¡Enhorabuena a Borja Zamácola de Neck & Neck por el merecido premio!

Sobre el autor