Lo que nos queda aún para un mundo digital

Se confirma que la penetración del móvil en España supera el 90% de la población. El móvil es el instrumento más potente para la expansión digital.

En España ya es el dispositivo más utilizado para acceder a internet, por 3 de cada 4 personas. Siempre me gusta enfocarme en lo que hemos avanzado, ver el vaso medio lleno. Pero a veces creo que también es sano echar un ojo a lo que nos queda por recorrer. Más que nada para no acomodarnos. Pues bien, el dato que rescato hoy me parece escalofriante: ¡el 57% de la población mundial aún no tiene internet!

Tenemos la esperanza de que la digitalización logrará un mundo más igualitario y, por tanto, mejor para todos. El móvil es una herramienta magnífica para llevar el conocimiento y el progreso al mundo en desarrollo. Hay proyectos basados en el móvil para conseguir que internet sea verdaderamente universal (con conexión satélite) y países donde es mucho más frecuente el pago con el móvil que tener una cuenta bancaria. Porque en las zonas desfavorecidas es más fácil habilitar una conexión móvil que desarrollar infraestructuras.

Con todo esto, según el GSMA (la asociación mundial de operadores móviles), son menos de 4.700 millones de personas las que cuentan con un móvil, un 63 por ciento de la población mundial. Si hablamos de smartphones, la penetración es de un 40 por ciento en países en vías de desarrollo frente a un 65 por ciento en países desarrollados. Esto hace que los mensajes SMS estén mucho más extendidos en los primeros, incluso para soportar sistemas de banca móvil. Y también limita el número de usuarios de internet a 3.000 millones, un 43 por ciento de los habitantes del planeta.

Todo esto nos lleva –mucho más allá de un puñado de datos- a la llamada “Inclusión Digital”: con este término nos referimos a la expansión de la conectividad global y adopción de internet móvil.

Esta tendencia, que nos puede parecer puramente de moda o para que alguien se haga la foto, parece ser capaz de extender a poblaciones antes desconectadas los beneficios sociales y económicos que vivimos en el mundo desarrollado. Tecnología alimentando un círculo virtuoso que reduce la pobreza. El riesgo es, por tanto, que la desconexión aumente la brecha digital. Para evitarlo, son importantes las infraestructuras, la accesibilidad a las mismas, las inversiones de operadores y administraciones, y la educación y concienciación sobre la relevancia del sistema digital.

El índice de la economía digital

Los conocimientos digitales del consumidor se han revelado como un factor clave para la digitalización, según investigaciones del GSMA, empoderando al ciudadano con información y conocimientos: La llamada alfabetización digital se encuentra con dificultades añadidas, como el idioma de los contenidos que circulan (diez idiomas concentran el 90 por ciento de las páginas web en el mundo) o que los mismos estén diseñados para un uso de datos elevado mediante teléfonos inteligentes.

En Europa vamos más allá en el análisis de las competencias digitales con DESI, que no es el nuevo nombre de moda, sino el índice que mide la Sociedad y Economía Digital para establecer comparaciones entre los países. España se encuentra en el puesto 19 de este índice de entre los 28 países de la Unión Europea, encabezado por Finlandia, Suecia y Reino Unido. Nos adelantan Alemania y Francia, pero también países como Estonia, Eslovenia o Hungría.

Para entender a qué se debe esta posición, el camino que nos queda por recorrer y los retos ante la transformación digital, hay que empezar diferenciando las competencias digitales, que se dividen entre básicas y avanzadas. Las básicas son conocimientos que permiten a la población participar en la sociedad digital, como el acceso a internet de forma regular, que nos sitúa en el puesto 16 y el 14 en el dominio de la información, la comunicación, la creación de contenido o la resolución de problemas.

Cuando nos referimos a las competencias digitales avanzadas, en cambio, hablamos de tejer un mercado laboral capaz de desarrollar bienes y servicios digitales y de aprovechar la tecnología para impulsar la productividad y el crecimiento económico:

España ocupa el puesto 19 en términos de empleados con habilidades especializadas en TICs y una décima posición en cuanto a jóvenes con grado en disciplinas STEM (ciencias, tecnología o matemáticas), de quienes cabe plantearse si estamos sacando suficiente provecho en el mercado laboral.

Son datos que invitan desde luego a no quedarnos parados en este itinerario digital, donde la velocidad cuenta, y mucho. La digitalización es un fenómeno que no ha hecho más que empezar, con retos por delante que tienen que ver con la conectividad, la automatización y la movilidad, que dan lugar a nuevos modelos de negocio. El smartphone se convierte en un punto de acceso a contenidos y aplicaciones en la nube, y una llave para adentrarse en mundos como la realidad virtual. Los nuevos dispositivos “llevables” o “vestibles” serán tatuados, implantados o ingeribles, dando paso a la verdadera digitalización: La digitalización invisible. Pero para eso aún nos queda mucho por aprender, mucho por avanzar, mucho por apostar.

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