Realidad virtual y aumentada para tu negocio

Realidad virtual y aumentada para tu negocio

A nadie se le escapa la repercusión social que está teniendo el efecto ‘Pokemon Go’ en los últimos meses, pero tampoco es nimia su repercusión económica: en tres días las acciones de Nintendo subieron un 40%, con un incremento de su valor de mercado de siete mil millones de dólares.

Éste es sólo un ejemplo de lo que la realidad aumentada puede aportar a un negocio. En este caso especializado en videoconsolas, primero con uno o dos usuarios en casa, luego con juegos en red a través de Internet, y ahora utilizando el mundo entero como tablero de juego ¡Esto sí que es expansión!

La realidad aumentada se basa en añadir sensaciones (imagen, sonido, vibraciones, etc.) a la imagen real, de forma que, a través de un dispositivo adaptado para ello (como puede ser un teléfono móvil o tableta) se percibe el conjunto como una nueva realidad. Como ejemplos podemos destacar la famosa búsqueda de ‘Pokemons’ o ‘National Geographic’ que en un centro comercial te hace sentir como ciertos animales pasan a tu lado, o cómo queda el sofá de la revista en tu nuevo salón. Mientras que la misión de la realidad virtual es sustituir nuestra vida real por otra completamente distinta, de forma que podemos estar pilotando un avión, conduciendo un formula 1, adentrarnos en las profundidades marinas o volar en ala delta, sin movernos del salón de casa. Es decir, la realidad aumentada se superpone a la vida real, mientras que la realidad virtual la sustituye.

 

¿Y cómo puedo incorporar esta tecnología a mi negocio? Las empresas de muebles, tiendas de ropa, ópticas o autoescuelas ya están empleando la realidad aumentada 

 

Las empresas de muebles ya están incorporando esta tecnología para facilitar la decisión de compra en el cliente, ya que éste puede ver cómo quedaría, el mueble que está viendo en un catálogo, en la habitación en la que se encuentra. Un comercio de ropa te puede mostrar cómo te queda puesta la prenda que estás mirando sin pasar por el probador, o en una óptica cómo te sientan cada una de las gafas de la tienda sin tener sacar del escaparate una sola montura, o disponer de un mapa a través de unas gafas tipo ‘Google Glass’ para moverte dentro de un comercio, o seguir las instrucciones que aparecen en esas mismas gafas según se va montando algo. Y una autoescuela puede adquirir un simulador de conducción de realidad virtual para las primeras clases con el consiguiente ahorro de combustible, tiempo y posibles accidentes.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, por lo que les invito a buscar en Internet ejemplos de cada una de estas dos realidades para ver el potencial que pueden aportar a su negocio en un futuro muy cercano, y recuerde que quien golpea primero, golpea dos veces.

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