La falta de talento, lastre para la transformación digital

Un estudio realizado por la empresa IFF de aplicaciones empresariales, sostiene que una de cada tres empresas no está preparada para la transformación digital debido a la falta de talento profesional. Este informe sostiene que la aeronáutica es el más avanzado en materia digital, siendo el del petróleo y el gas los más rezagados.

Esta investigación se basa en encuesta realizadas a 750 cargos de 16 países y evalúa la madurez digital de diversos sectores económicos como la fabricación, el petróleo y el gas, la aeronáutical, la construcción y los servicios. Casi el 90% de las empresas encuestas cuentan con una financiación ventajosa para realizar la transformación digital, lo que indica que hay ganas de invertir y provocar una evolución en las empresas. Las áreas donde más esfuerzo se va a realizar es iOT, ERP y Big data/Analítica.

El 34% de las empresas se sienten, no obstante, vulnerables en transformación digital por falta de especialización profesional. Los encuestados consideraron que los flancos más débiles son el conocido como 'business intelligence', la ciberseguridad, la robótica, el big data y la nube. Según IFF, es alarmante que las empresas no se lancen a la transformación digital por falta de personal preparado, tanto en la formación de los trabajadores existente así como la contratación de personal formado.

Respecto a la madurez empresarial para abordar el cambio digital, son las empresas relacionadas con la aeronáutica las que se muestran más maduras en este proceso. Esto se explica por la fuerte competitividad de esta industria que le ha hecho adoptar rápidamente las ventajas de las herramientas digitales aplicadas en mantenimiento, fabricación de repuestos, etc.  La principal barrera para realizar este cambio es el factor humano seguidos de la aversión al cambio. Otras barreras son la seguridad y la ausencia de modelo organizativo adecuado, esto es, los nuevos modelos que traen la transformación digital no encajan bien en las antiguas estructuras de las empresas existentes. Hay que cambiar, y no solo las personas, también cómo se organizan y cómo se relacionan.

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