Transformar y adaptar las empresas a lo digital sin variar su esencia

Me preguntaron si la transformación digital me costó mucho y les contesté que me costó la vida. No se trata de comprar herramientas, sino de variar tu estrategia, replantearte cuál es tu misión en el mundo». Luis Martín, de Barrabés Bizz, tiene muy clara cuál es su misión: colaborar con aquellas empresas que anhelan dar ese salto digital. Un cambio que no le es ajeno a ninguna compañía, «por muy pequeña que sea; todas sufren el impacto de esta transformación». En un momento, añadió, en el que el planeta está inmerso en una tercera revolución: la primera fue la agrícola; la segunda revolución, la industrial, y la tercera, la que se está produciendo ahora, es la del dato.

En este punto citó la motorización en la nube, las nuevas antenas de 5G que están por llegar con gran poder de computación y las ciudades inteligentes; «una herramienta de inteligencia artificial puede ayudar a cualquier negocio», aconsejó.

Una transformación que tiene que pivotar alrededor de las personas y los valores, «porque la peor de las situaciones es realizar negocios digitales y mantener a los usuarios analógicos. Una empresa no puede ocuparse de lo que hay fuera sin mirar lo que tiene dentro». Por eso, incidió, lo más importante es conseguir que las personas que se necesiten para este mundo digital «se reinventen».

Matar el talento

Luis Martín animó a las empresas a adaptarse a la tecnología, «pero sin matar lo que tenemos, sin transformar la esencia de lo que somos». En caso contrario, «es cuando las empresas se rompen según nuestra experiencia».

Además de mantener esa esencia, el CEO de Barrabés Bizz aconsejó a las grandes compañías aliarse con las emergentes, con las ‘start-ups’. Una alianza que ayuda a estas últimas a sobrevivir, «ya que la mitad muere por el camino por asuntos de negocio y contabilidad, muy alejados de otro tipo de problemas que tienen que ver con la innovación y la creatividad». Eso sí, sin acercarse mucho «porque estamos viendo que cuando se unen demasiado, las grandes suelen matar el talento de estas más pequeñas».

Luis Martín pidió además a estas compañías que aprovechen la tecnología, que aprendan a utilizarla a su favor. «En un mundo en el que el todopoderoso Google ha convertido todo en algo plano tenemos que jugar con otras armas, con algo más de tiempo para que los equipos puedan madurar», apuntó el CEO de esta consultora familiar, ubicada en el Pirineo aragonés, con más de cien años de existencia y oficinas en países como México, Estados Unidos o Finlandia.

Diferenciarse para triunfar, sin olvidarse de la diversión

Tal vez términos como felicidad, diversión e inconformismo no son los más habituales dentro de una estrategia empresarial destinada a una adaptación a lo digital. Sin embargo, para Víctor Fernández, CEO de Room Mate (la cadena hotelera de Kike Sarasola), estos conceptos son los pilares de una compañía que, desde un principio, ha querido cavar un abismo entre ellos y sus competidores. «Sabemos que tenemos que ser diferentes -argumentó Fernández-, porque en la medida que yo pueda diferenciarme, voy a triunfar». Porque el producto, dijo, te lo pueden copiar, «pero si lo que te caracteriza es la parte humana en la relación con el cliente, eso es muy difícil de replicar».

Fernández no quiso olvidarse de los clientes, a los que definió como «más exigentes e inteligentes que nunca». Incluso, bromeó, en ocasiones «saben más de nuestro negocio que nosotros mismos». A este respecto, aseguró que toda la estrategia de digitalización de Room Mate está basada en la relación con el cliente: «Existen empresas que se centran en la mecanización y, otras, en la globalización. Nosotros nos centramos en un mundo más emocional en el que, pese a la tecnología y a la evolución que estamos experimentando, la parte humana y la cercanía siguen siendo importantes».

Una estrategia que, aseguró, se basa en la felicidad, «porque creemos que es rentable, más rentable que no ser felices, y eso genera mayores beneficios».

 

La importancia de contar con un asistente en tu vida

Responder a las necesidades de los usuarios sin que ni siquiera hayan realizado la pregunta. Este es uno de los (muchos, muchísimos) objetivos de Google en un momento en el que el buscador pretender impulsar, aún más, sus asistentes. «Ya no solo vale con realizar preguntas a una máquina; sino que esa propia interacción anticipa las cuestiones en un mundo en el que vivimos conectados con el teléfono móvil, el reloj, el coche o nuestro hogar», explicó Miquel Moya, ‘Industri Director Travel, Retail, Telco and Finance’ de Google.

Estos asistentes se especializarán en peticiones de voz, en un momento en el que este método acapara el 20% de las búsquedas (sobre todo entre jóvenes y adolescentes) y que Google espera que aumenten hasta alcanzar el 50% de las mismas.

«El contexto en el que estamos es muy diferente que el que existía en el año 1987. Ahora estamos hablando de 150 interacciones por cada usuario y día en un momento en el que la tecnología lo ha transformado todo», puntualizó.

«La tecnología ha cambiado completamente, por eso es importante contextualizar en base a quién está interactuando con ella», añadió Miquel Moya. Sobre los retos de Google dentro de este ámbito, apunto ser más rápidos y ser más listos, «tanto para que la gente nos encuentre como para saber cómo podemos adaptarnos a ellos y a sus necesidades».

Foto: Luis Martín, Miquel Moya, Víctor Fernández y Carmen Diez, subdirectora de El Norte de Castilla, quien moderó la mesa redonda. / R. Gómez

Sobre el autor