El cambio tecnológico aumenta las desigualdades salariales y de productividad

La revolución tecnológica está contribuyendo a una dualidad entre un grupo de empresas muy productivas, que utilizan las mejoras tecnológicas, y un sector más rezagado que se está viendo perjudicado, según las conclusiones del informe mensual 'Cambio tecnológico y productividad' de CaixaBank Research, que además apunta que el cambio tecnológico está detrás del aumento de la brecha salarial.

El estudio, que evalúa hasta qué punto las nuevas tecnologías están mejorando la capacidad de crecimiento, indica que el aumento de la productividad a nivel global, lejos de dispararse con la llegada de los cambios tecnológicos, se ha desacelerado en los últimos años de manera notable. Según CaixaBank Research, esto se explica por el proceso de difusión tecnológica, ya que trabajadores y empresas están aprendiendo las ventajas de introducir cambios tecnológicos, y los efectos persistentes de la crisis económica, que ha tenido un impacto sobre la productividad más allá de lo habitual.

Sin embargo, si se analiza la evolución de la productividad empresarial más allá de las cifras agregadas, se observa una marcada dualidad entre las empresas más productivas, con elevada inversión en capital intangible, y el resto, con baja productividad y poca inversión en capital intangible. Así, apunta que las 'empresas de la frontera' -es decir, las que están aplicando las ventajas que la revolución tecnológica les ofrece-- han ganado cuota de mercado, especialmente en los sectores relacionados con las TIC, ya que las innovaciones digitales les han permitido reproducir sus productos e información a un coste marginal cercano a cero.Los trabajadores más perjudicados son los que desempeñan tareas más automatizadas, por su facilidad de ser reemplazados.

Por otro lado, el cambio de paradigma tecnológico también afectará a la estructura sectorial de la economía y al funcionamiento y tamaño de las empresas. Así, las plataformas digitales incorporarán cada vez más bienes físicos y servicios en su catálogo de productos y tejerán sinergias con empresas que ofrezcan bienes complementarios, convirtiéndose en "un competidor temible" para las empresas más tradicionales.