Jaguar ataca a Tesla con su I-Pace

Si hay una cosa que no se puede reprochar al I-Pace  de serie, presentado en Ginebra, es estar muy alejado del prototipo  homónimo  desvelado a finales de 2016. A pesar de unas ópticas y una calandra típicas del estilo actual de la marca del gato, este primer Jaguar cien por cien eléctrico ha sido fiel al concepto inicial y se desmarca de sus hermanos térmicos. Hay en efecto una clara ruptura entre la luneta trasera muy inclinada y el resto del portón, mientras que el pequeño capó delantero  se inclina claramente hacia delante. Imposible así confundir este SUV de 4,68 metros de largo con el reciente E-Pace, 28 centímetros más corto, ni con el  F-Pace, apenas 5 centímetros más grande. Y además con una altura que se limita a 1,57 centímetros y una distancia libre al suelo de tan solo 14 centímetros.
Pero la principal singularidad de este I-Pace es técnica., puesto que no recibirá ninguna mecánica de gasolina, diésel o ni siquiera híbrida. En lugar de eso la última criatura de Jaguar opta por dos motores eléctricos, uno delante y otro detrás. Dispone así de cuatro ruedas motrices  de serie, 400 CV de potencia y 696 Nm de par, que le permiten pasar de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos. El coche tiene un peso que supera las 2,2 toneladas, repartidas al cincuenta por ciento entre los dos trenes rodantes, y eso que su estructura está realizada en aluminio. Un peso lógico debido al empleo de una batería de enorme capacidad, hablamos de 90 kWh, (igual que la del Tesla Model X 90D), lo que le permitirá una autonomía de 480 kilómetros según el nuevo ciclo de homologación WLTP, que ofrece cifras más reales. Jaguar anuncia que mediante un sistema Wallbox de 7,2 kW, el tiempo de recarga de la batería totalmente vacía hasta el 80% es de unas diez horas. Con un cargador rápido de corriente continua de 100 kW, el tiempo necesario para una recarga similar es de 40 minutos y, siempre según la marca, en unos 15 minutos se puede recargar suficiente energía como para recorrer 100 kilómetros. Lo que no se puede pensar, cuando hablamos de  los eléctricos de grandes baterías que nos permiten viajar, es cargar en tomas domésticas pues el proceso se hace eterno.
En cuanto a otros aspectos, el habitáculo recuerda al del nuevo Velar de Range Rover  con sus dos pantallas yuxtapuestas, pero se distingue claramente por su doble arco por debajo de la consola central.
En cuanto al precio, con unas tarifas que van desde los 79.100 euros  para el acabado de base S, a los 102 570 euros para la versión de lanzamiento First Edition,  este I-Pace es más caro que el F-Pace, disponible desde  46.660 euros. Pero la comparación con la versión  S V6 3.0 de 380 Cv de este último facturada a  93.770 euros ya es mucho más favorable. Y si lo comparamos con el Tesla  Model X 90D, con 423 CV, que cuesta 108.900 euros, gana claramente el Jaguar. Es cierto que el americano Tesla  con sus 5,04 metros de largo es más grande que su competidor británico, pero a la espera de los futuros Audi e-Tron quattro y Mercedes EQ C, o el  BMW X3 eléctrico, es el más directo rival de este I-Pace. Y más en cuanto que Jaguar nos promete una habitabilidad propia de modelos de mayor tamaño y un generoso volumen de maletero, hablamos de  656 dm3 en las versiones de suspensión clásica y de  638 dm3 con la suspensión neumática opcional.

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