Nuestros hijos y las redes sociales: Cómo afrontarlo

Si hablamos de Internet y menores, el gesto se tuerce. Pero, pese a los temores de los padres, millones de jóvenes y adolescentes, usan a diario y de forma intensiva las redes sociales, servicios de vídeos, comparten archivos, etc.
Ángela Mª García, experta de la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) y de Internet Segura for Kids (IS4K) del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) nos ofrece su punto de vista sobre cómo se puede afrontar el manejo de Internet con los mejores.

¿Pueden tener WhatsApp o redes sociales niños de 10 años, como es frecuente?

Todas las personas, para desenvolverse en la sociedad, necesitan desarrollar de forma adecuada unas habilidades de cara a la tecnología. Por ello, como labor necesaria para todas las familias, los padres deben enseñar a los menores a hacer un uso seguro y responsable de Internet. Es lo que llamamos mediación parental, para lo cual no se necesita ser experto en informática, pero sí es imprescindible conocer mínimamente el entorno de Internet en el que se mueven los menores. De este modo, será más fácil poder compartir con ellos sus experiencias y aconsejarles sobre cómo actuar.

En España, la edad mínima legal para ceder datos personales es de 14 años a no ser que exista un consentimiento expreso de padres o tutores. Esta limitación legal de edad, para la que se estudia su modificación al alza situándola en los 16 años, es la aplicada a la hora de crear un perfil en una red social pues ello lleva implícito la cesión de datos personales. Las principales redes recogen esta restricción en sus condiciones de uso o declaración de derechos (en el caso concreto de WhatsApp actualmente es de 16 años).

Al margen de las limitaciones legales con respecto a una edad concreta, la clave no es tanto la edad como la madurez del menor entendida a través de su capacidad crítica y de gestión emocional a la hora de enfrentarse a los diferentes escenarios que plantea Internet. Además, en la medida de lo posible, los dispositivos familiares deben situarse en lugares comunes del hogar, para así poder hacer una supervisión cercana sobre cómo se están utilizando y trasmitir la idea de que Internet es un espacio público, en el que cualquiera puede ver lo que haces, compartes o públicas. A este respecto, también podemos emplear herramientas de control parental que van un paso más allá, pues dicha supervisión permite monitorizar remotamente el uso de los dispositivos. Tampoco debemos dejar de lado un recurso tan simple y efectivo como es de los pactos familiares a través de los que se puede acordar con el menor horarios y normas de uso, haciéndoles partícipes de la responsabilidad sobre dichos acuerdos.

Los padres deben enseñar a sus hijos cómo usar de forma responsable y segura Internet. La madurez del menor es clave para que pueda darse de alta en una red social

¿Qué consejos podemos dar a un menor ante el uso de las redes sociales e Internet?

Es fundamental que, durante todo el crecimiento del menor, y desde sus primeros contactos con la tecnología, exista una supervisión y acompañamiento a la hora de navegar por Internet y de relacionarse con otras personas a través de estos medios. Con ello, se conseguirá reforzar su capacidad de criterio y de gestión emocional, a la par que la confianza con los padres o tutores, que se convertirán en sus principales aliados en cuanto a prevención se refiere.

La adolescencia es una etapa de cambios y, sobre todo, de reafirmación personal. Las redes sociales juegan un papel muy influyente durante esta etapa, ya que representan un medio en que las personas pueden presentarse a sí mismas con la imagen que ansían y, además, obtener el reconocimiento del grupo e incluso de mucha más gente, a través de ‘likes’ y otros recursos similares.

Relacionado con esto, la imagen y el formato audiovisual en general, por ejemplo, los microvídeos o las stories, juegan un papel destacado siendo el tipo de contenido cuyo uso predomina en esta etapa. Este tipo de contenido les genera una satisfacción fácil e inmediata. Prueba de ello, es la preferencia de los menores por redes sociales como Instagram o Snaptchat.

Sin embargo, las imágenes o vídeos que publican pueden ser utilizados por otras personas con malas intenciones que persiguen la burla, la humillación o el hostigamiento de su víctima, dando lugar entonces una posible situación de ciberacoso o cyberbullying.

En las redes sociales el menor puede configurar correctamente, si es necesario con ayuda de un adulto, las opciones de privacidad de su perfil precisamente para mitigar la posibilidad de intromisión de desconocidos, siendo una pauta muy recomendable la de aceptar como amigos únicamente a aquellos que realmente lo sean en la vida real. Además, las redes sociales proveen a sus usuarios de la posibilidad de denunciar cualquier contenido que entiendan como ilícito o de mal gusto, al tiempo que ponen a su disposición sus “centros de seguridad” a través de los que pueden denunciar cualquier mala práctica que observen o de la que sean víctimas.

Las redes sociales ejercen una gran influencia en los menores, especialmente en la adolescencia. Enseña a tu hijo a configurar las opciones de privacidad, aceptando solo amigos que conocen en la vida real. Las propias redes sociales tienen la opción de denunciar contenido ilítico o de mal gusto, tanto si son víctimas como no

Sobre el autor