"La tecnología cambiará la naturaleza de casi todos los puestos de trabajo"

Borja Bergareche Director de Innovación Digital de Vocento, que participará el 10 de octubre en el VI Congreso e-volución
 

  • ¿Competiremos en el futuro con los robots dentro del mercado laboral?

Claro, ya competimos. La automatización de tareas que, hasta ahora, realizaban los humanos es una alternativa cada vez más presente en el abanico de opciones de cada vez más industrias. Es un hecho ante el que tenemos dos opciones. La primera, el catastrofismo. Si pones en Google “los robots…”, entre las sugerencias de escritura que hace el buscador la tercera es “sustituyen a los humanos”. Un estudio pionero de 2013 de dos expertos de la universidad de Oxford situó la cuestión en estos términos dramáticos: decían que las máquinas pondrían en riesgo el 47% de los puestos de trabajo en EE.UU. en dos décadas. Los estudios más recientes matizan mucho la cuestión y la sitúan en términos mucho más matizados: el empleo se crea y se destruye –en gran parte por los robots, qué duda cabe- pero, sobre todo, se transforma. Un estudio de McKinsey del año pasado decía que el 60% de los puestos de trabajo actuales son automatizables en parte, pero solo el 5% son sustituibles al 100% por una máquina. Otro estudio de Forrester destacaba que la robotización del empleo habrá modificado en un 25% la naturaleza de todas las categorías profesionales en 2019… que está a la vuelta de la esquina.

 

  • En la industria, los robots llevan compartiendo espacio con la persona desde hace décadas ¿Qué les hace diferentes a la nueva robotización que viene ahora?

Yo creo que la diferencia es que las nuevas tecnologías asociadas a la inteligencia artificial y al big data extienden el ámbito de actuación de los robots más allá de la manufactura. Hasta ahora, cuando hablábamos del tema nos venía a la cabeza un robot con forma más o menos humana, un brazo mecánico en una planta de automóviles, por ejemplo. Ahora, cuando pensamos en un robot que realiza una tarea que antes hacía un humano debemos pensar en un algoritmo, que es un programa informático codificado para realizar una tarea B si ocurre A. Un estudio de la OCDE de abril mencionaba entre las más expuestas a la automatización industrias como la de preparación de comida, la construcción, la limpieza, la conducción, la agricultura, los servicios de atención al cliente… pero también la ingeniería, la atención sanitaria o la investigación científica, donde la inteligencia artificial, el machine learning y el big data cumplen un papel clave. Un estudio reciente de PricewaterhouseCoopers estima que la inteligencia artificial y el big data crearán en Reino Unido más empleos, 7.2 millones, que los que destruirá la automatización de la industria manufacturera, que estiman en 7 millones.

  • ¿Cómo compatibilizar esta tendencia y otros aspectos más sociales como el sistema de Seguridad Social, la cobertura sanitaria? ¿Deberán los robots pagar a la Seguridad Social?

Este es el gran dilema y creo que, como ocurre en tantos campos, la fascinación que nos generan los avances tecnológicos nos oculta esta cuestiones más profundas. Los expertos de la facultad de Medicina de Harvard afirman que la primera persona que vivirá 150 años ya ha nacido, y que un bebé estadounidense tienen un 50% de probabilidad de alcanzar los 104 años. ¿Qué implica una estructura demográfica así, y una fuerza laboral tan longeva, para nuestro modelo económico y social? ¿Y para nuestra idea de la familia, o del matrimonio y la paternidad? Se me escapa. Pero este verano estoy leyendo “Homo Deus”, el segundo libro de Yuval Noah Harari tras “Homo Sapiens”, y va en esa línea. Y se te ponen los pelos de punta.

  • Sin duda la inteligencia artificial pone en jaque a ciertos puestos, desde directivos a trabajadores rasos. A su juicio, ¿qué perfiles se encuentran en mayor riesgo de desaparecer por la implantación masiva del big data y la inteligencia artificial?

En efecto, la amenaza de la robotización va por sectores y por países. Según el Banco Mundial, los robots amenazan el 69% de los puestos de trabajo actuales en India y el 77% en China. Toda esa mano de obra deslocalizada y baratísima que atiende las tareas menores del capitalismo global está en riesgo de irse a su casa. Según la OCDE, por ejemplo, Eslovaquia tiene el doble de exposición a este problema que Noruega, en parte por la fuerte presencia de industrias como la del automóvil. Por sectores, las industrias manufactureras básicas son las más expuestas, ya hemos citado la elaboración de alimentos. Pero no todo está perdido, insisto. En su día leí que una investigación de Amazon en sus propios centros de logística concluía que las manos y los dedos del ser humano son más eficientes a la hora de hacer y embalar pequeños paquetes de pequeñas cosas que las manos y brazos automáticos de un robot. Tendemos a pensar que lo que nos diferencia como especie es el cerebro, pero los antropólogos insisten en que las manos y los dedos del homo sapiens tienen un nivel de sofisticación evolutiva muy alto.

  • La robotización exigirá también la necesidad de personal cualificado ¿Qué puestos nuevos cree que nacerán en esta nueva revolución industrial? ¿Estamos preparados para ello?

Ya hemos dicho que la tecnología va a cambiar la naturaleza de casi todos los puestos de trabajo. Y estos trabajos diferentes, y los nuevos puestos que surjan, exigirán habilidades diferentes. Por tanto, tendremos que transformar también los currículos escolares y universitarios para enseñar a niños y jóvenes, o potenciar, las habilidades relacionadas con la capacidad de aprender, con la psicología, con el mando y la dirección, la percepción social, la propagación de ideas, la creatividad y la originalidad, o aquellas que emanan de la capacidad emocional del ser humano, piense en la atención a enfermos o a mayores.

  • Usted desempeña su labor en un grupo editorial. ¿Cómo afectará la robotización al mundo de la información y el periodismo? ¿Desaparecerá la labor del periodista?

No, el periodismo está vivito y coleando y la labor de los periodistas es más necesaria que nunca. Esto aplica a la América de Trump, a esta Europa venida a menos, y también en Valladolid y en Palencia, donde necesitamos que El Norte de Castilla siga haciendo su trabajo diario otros 154 años más, ¡como poco! La inteligencia artificial está permitiendo automatizar algunas cosas en la producción y en la distribución de contenidos. Por ejemplo, una agencia de noticias global como Associated Press genera ya de forma automática miles de crónicas cada día sobre la bolsa, los resultados de empresas o deportes como el beisbol, con informaciones muy básicas y muy basadas en estadísticas y datos. Muchos medios están experimentando con ello. Este periódico también, de hecho, con dos servicios de información sobre playas, llamado infoPlayas, y sobre estaciones de esquí (infoEsquí), que son desarrollos experimentales de contenido automatizado que hemos lanzado desde el Vocento Media Lab para nuestras cabeceras. En cualquier caso, nunca van a sustituir las informaciones locales con las que El Norte abre cada día, los análisis políticos o los reportajes que envían nuestros corresponsales. De hecho, nos pueden ayudar a liberar recursos periodísticos para reforzar estas piezas de alto valor añadido, en lugar de dedicar profesionales de la información a noticias rutinarias de escaso valor.

  • Los bots están muy difundimos en las redes sociales especialmente en marcas comerciales ¿Cómo valora esta situación?

En efecto, la inteligencia artificial juega un papel creciente, no solo en la generación de información, sino también en su difusión. Y aquí tenemos un problema muy grave como sociedad. La distribución algorítmica sin ton ni son de la información en plataformas como Google o Facebook ha degradado la conversación democrática y ha abonado el terreno a la difusión de tonterías, mentiras, bulos y discursos intolerantes. Y esto ha sido así porque el modelo de negocio de estas multinacionales californianas se basaba en la generación sin filtro alguno de impresiones publicitarias. El problema de las llamadas #fakenews es, por tanto, un problema que han generado estas empresas, y que deben resolver ellas. Son conscientes, y están en ello. El escándalo de Cambridge Analytica ha destapado el atropello que su modelo de negocio supone para nuestra privacidad digital. Redefinir un ecosistema digital más equilibrado, que no alimente solo las arcas de los gigantes de Silicon Valley, es responsabilidad de todos, de los ciudadanos, de los medios, de los gobiernos y de estas empresas. Pero la causa principal de la degradación informativa y económica del ecosistema digital debemos buscarla, como de hecho están haciendo los reguladores europeos y estadounidense y los parlamentos de EE.UU. y del Reino Unido, entre otros, en el modelo de negocio de estas empresas.

 

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