Vivir entre basura tecnológica

Es sencillo. Someter un material usado a un proceso para que se pueda volver a utilizar. Esta es la definición de reciclar, una acción que normalmente vinculamos a los habituales contenedores de basura orgánica, papel y cartón, plástico y cristal. Pero, cada año generamos miles de toneladas de residuos correspondientes a la denominada basura electrónica, televisores, frigoríficos, lámparas… lo que se conoce como también como chatarra electrónica.

Y aquí entra en juego, el ‘mundo’ móvil, para producir un móvil de 80 gramos de peso se consumen 44,4 kilogramos de recursos naturales. Y esto ¿en qué se traduce? Pues según los cálculos de Certideal, en 50 años, una persona que cambie cada dos años de móvil habrá gastado más de una tonelada de recursos para tener dispositivos de última generación. Es decir,  que según las estimaciones en 2021 la basura tecnológica superará los 52,2 millones de toneladas.

El documento recoge además otros datos alarmantes como que el 40% de los españoles no sabe que los móviles dañan el medio ambiente y que el 37% de los españoles ha reciclado alguna vez su móvil viejo.

Entre los motivos que argumentan los encuestados para no reciclar están: guardarlos por si acaso se les rompe el que utilizan habitualmente (31%) y desconocer dónde se reciclan este tipo de dispositivos (13%). En este sentido, Certideal apunta que “los móviles viejos se pueden reciclar entregándolos en los puntos limpios de los que dispone cada ciudad. Aunque también existen otras opciones como venderlos en plataformas como la nuestra donde los reacondicionamos y les damos una segunda vida o donarlos a diversas organizaciones”.