“En el terreno más pragmático de la tecnología se vislumbran avances asombrosos”

José Luis Flórez, Director de Inteligencia Artificial y Analítica Avanzada de Minsait, es uno de los mayores expertos en inteligencia artificial en España

El congreso r-evolución, que tendrá lugar el 2 de octubre en el Teatro Calderón de Valladolid  y cuenta con  Telefónica como patrocinador oro; Media Markt como socio tecnológico; la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Valladolid como patrocinadores plata; el Colegio Profesional de Ingenieros en Informática de Castilla y León como partner, y A3Media como socio colaborador, contará con la presencia de este reputado experto en inteligencia artificial. El evento tiene un precio de 20 € y las entradas ya están disponibles en su web.

1. ¿Hasta qué punto se puede imitar el comportamiento humano?

En inteligencia artificial, uno de los primeros y más sorprendentes descubrimientos es lo que se llama la Paradoja de Moravec. Dice que la imitación de procesos intelectuales basados en el razonamiento es computacionalmente mucho más sencilla que la imitación de comportamientos motores. Hoy, nos es más sencillo crear una máquina que supere a Kasparov jugando al ajedrez que crear un robot que juegue al fútbol de una manera comparable a cualquiera de nosotros.  Sin embargo, insisto en la palabra “hoy”. Los mayores expertos mundiales en este campo estiman que hacia 2050 es plausible que tengamos máquinas con capacidades cognitivas superiores a cualquier persona, y llegado a este punto, y dado que la capacidad computacional puede escalarse sin los límites físicos que condicionan la capacidad de nuestros cerebros, el tiempo necesario hasta superar la capacidad cognitiva de toda la especia humana será algo que sucederá poco tiempo después. En ese momento las máquinas deberían poder imitar cualquier comportamiento humano, sea intelectual, motor o incluso emocional. Implica nuestra convivencia con superinteligencias. Y no parece ciencia ficción.

2. ¿Qué aplicaciones tiene para la empresa de hoy incluyendo las pymes?

El tratamiento de los datos que resultan de la actividad de cualquier empresa permite conocer cuáles son las mejores decisiones desde un punto de vista económico, reputacional, de satisfacción de clientes y empleados, etc. En definitiva, la aplicación del análisis avanzado de datos puede afectar a todas las áreas de un negocio: recursos humanos, comercial, marketing, aprovisionamiento, logística, etc. Si a eso le añadimos que se ha democratizado el acceso a la tecnología (algoritmos, almacenamiento y capacidad de cómputo) e incluso se ha automatizado el desarrollo de muchos de los procesos que permiten encontrar esas mejores decisiones, toda compañía, incluso las más pequeñas, pueden empezar a beneficiarse.

3. ¿Qué sectores se transformarán más gracias a la inteligencia artificial?

Lo que no es fácil es aventurar cuáles serán aquellos sectores que no se transformarán de forma apreciable debido a la inteligencia artificial. La transformación será profunda y universal, cambiará no sólo los empleos sino también nuestra concepción tradicional de lo que es el trabajo, y también el ocio; ya estamos empezando a vivir cómo una tienda como Amazon se convierte en un proveedor de tecnología, y de ahí en un banco; cómo los bancos se introducen en el negocio de las tiendas; cómo las empresa de telefonía se convierten en televisiones; o cómo los profesionales están pasando de trabajar en una empresa a ser profesionales independientes. Se estima que, en Estados Unidos, en 2020 el 40% de los profesionales de tecnologías de información serán trabajadores por cuenta propia.

Estos dos fenómenos, la eliminación de las tradicionales barreras entre sectores, y en trabajo por cuenta propia de los profesionales, serán al menos en la próxima década, las dos principales direcciones de cambio.

4. Los robots, los coches autónomos… ¿Hasta dónde nos llevará la ciencia?

Curiosamente la ciencia nos habla de los propios límites de la ciencia, ya desde el siglo pasado sabemos que lo que consideramos realidad es algo inaprehensible e incluso nuestro lenguaje más poderoso que es el matemático, tiene limitaciones estructurales, dicho de otra forma, existen enunciados matemáticos que sabemos que nunca serán demostrables (Gödel y Turing). Sin embargo, en el terreno más pragmático de la tecnología, y no sólo en el ámbito computacional, también en el biológico y en el de la física de nuevos materiales se vislumbran avances asombrosos. Simplemente la integración de nuestros cerebros en una red global que nos permita compartir conocimientos a la velocidad de un pensamiento, tanto entre personas como entre máquinas; la vivencia de experiencias indistinguibles de la realidad, la edición genética o la robótica, eliminando nuestras limitaciones físicas, configura un futuro donde las obras de la ciencia ficción actual pueden convertirse en poco tiempo en novelas costumbristas.

5. ¿Estamos preparados para convivir con las máquinas?

No estamos preparados para convivir con una superinteligencia. Consideramos la máquina como una herramienta que en función de nuestra habilidad responde más o menos a nuestra voluntad para facilitarnos ciertas labores, en definitiva, existe un control e incluso una predictibilidad en el resultado del uso de la máquina. ¿Pero qué sucede cuando la máquina puede tomar sus propias decisiones, que en muchos son mejores que las nuestras? ¿Qué sucede cuando lo que la máquina considera que es mejor para nosotros no coincide con lo que nosotros deseamos? y aún peor, ¿Qué sucede si la máquina tiene unos propósitos y motivaciones que entran en conflicto con los nuestros? Existe la teoría del gran botón rojo, entendido como un recurso extremo para desconectar una inteligencia artificial cuando su comportamiento se descontrole, pero como dice el filósofo Nick Bostrom, a medida que nos acerquemos al concepto de superinteligencia, éstas serán capaces de encontrar formas para evitar ese gran botón rojo, y propone la búsqueda de arquitecturas tecnológicas que integren de manera profunda y estructural los principios éticos básicos. La dificultad reside en enumerar esos principios y en saber cómo pueden ser implantados. En definitiva, existen aspectos de seguridad y éticos para los que no sólo no estamos preparados, sino que tampoco se han desarrollados los marcos tecnológicos para darnos seguridad en un futuro, y ese es un riesgo evidente para el que la comunidad científica está buscando solución.

6. ¿Puede fallar la inteligencia artificial?

Cualquier tecnología puede fallar, no hay nada perfecto. Pero si comparamos la capacidad de la inteligencia artificial, hoy, por ejemplo para el diagnóstico de tumores a partir del análisis de la información de un escáner, y lo comparamos con la precisión en el diagnóstico de médicos experimentados, la inteligencia artificial ya es mejor en ciertos campos y estos campos aumentan día tras día; si comparamos la capacidad de la inteligencia artificial para reconocer el habla de diversas personas, acentos y contextos, la inteligencia artificial, hoy, ya supera en precisión la comprensión de una persona; y lo mismo está sucediendo en al reconocimiento visual de objetos, personas, animales etc.

En cuanto a los fallos más frecuentes, suelen estar relacionados con los sesgos que se producen cuando la inteligencia artificial ha aprendido sobre un conjunto de datos que presentaban ciertos desequilibrios. Y esto encierra también un problema ético, ya que los algoritmos pueden ayudar a reforzar comportamientos socialmente injustos. Se han producido casos muy relevantes de algoritmos que penalizaban a las mujeres en el acceso a posiciones técnicas porque en proporción había muchas menos mujeres que hombres. Otro ejemplo de manipulación o sesgo muy cotidiana lo tenemos en los sistemas de recomendación, como aquellos que nos recomiendan qué película ver. Si veo la película que me han recomendado, ya que es más probable porque me la ha propuesto, ese comportamiento reforzará en el futuro que me recomienden películas parecidas, ese bucle de reforzamiento está condicionado y sesgado por las recomendaciones previas. ¿Hay formas de prevenir esto? Sí, pero sucede y seguirá sucediendo.

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