El futuro se decide

Arranca 2013. El año que se ha ido nos ha dejado extraordinarios avances científicos y técnicos que trascenderán nuestra generación. El bosón de Higgs, el aterrizaje del Curiosity en Marte, la confirmación de que no hay ADN 'basura'o la capacidad de controlar prótesis con la mente son algunos de los avances científicos más importantes del pasado 2012.

Todo ello se ha conseguido por equipos de personas con gran formación, ilusión y, sobre todo, medios. Nuestro país lleva muchos años invirtiendo en educación de alto nivel. Desafortunadamente la sociedad no ha percibido el gran valor intrínseco de esto lo que, unido a una baja presencia de empresas de objetivos científicos y tecnológicos, ha producido que tengamos a titulados en químicas o en económicas lejos de sus quehaceres naturales. Es curioso cómo la publicidad sigue insistiendo en lo importante que es hablar inglés y cuánto lo va a necesitar uno para hacer una entrevista de trabajo. Sin embargo en la gran mayoría de las empresas que, como sabemos, en España son de pequeño tamaño no se utiliza el inglés en absoluto. Por tanto no hay conexión entre la preparación y lo que el mercado demanda. Ante esto se suele llegar a una conclusión: Hay que adaptar la formación a lo que necesita el mercado. De acuerdo a corto y medio plazo, pero y ¿por qué no se toman medidas para cambiar el mercado a medio y largo plazo?
Si no somos capaces de valorar, aunque no lo entendamos en detalle, que la demostración de que existe algo tan exótico como los fermiones va a influir sobre nuestra vida sobremanera al permitir avanzar en la computación cuántica, por poner un ejemplo ¿para qué establecer institutos de investigación o empresas con áreas investigadoras?

Estamos en un círculo vicioso que se debe romper a través de la planificación a medio y largo plazo. Esa es la diferencia con otros países que, en ningún caso casualmente, son los que controlan los devenires económicos de la Europa en que vivimos.

Centrándonos ya en el año recién comenzado parece que técnicamente vuelve a dar un salto cualitativo con herramientas inimaginables hace tan solo un lustro. Entramos definitivamente en un mundo multipantalla. Los últimos estudios realizados allende el océano manifiestan que la mayoría de los televidentes se acompañan de algún dispositivo en la mano (tableta o teléfono inteligente) para realizar consultas sobre lo que se está viendo en el televisor. Queremos información. Nos encanta consumirla.

El reciente CES, la feria anual de la electrónica en Las Vegas, ha confirmado que las pantallas van a rodearnos por doquier. Lo táctil se impone definitivamente, al igual que lo convertible. Los televisores 4K comienzan a avanzar. Incluso aparecen términos híbridos como los 'phablet'. Nuevo palabro que surge de la mezcla de 'phone' y 'tablet'. Algo así como 'tabletófono' que se refiere a aquellos dispositivos más grandes que los 'smartphones' habituales pero más pequeños que una tableta. Parece que, al final de todo, Mortadelo era un avanzado a su época.

Lo más importante es comprender no solo lo curioso de los dispositivos en sí mismos como, por ejemplo, teléfonos móviles sumergibles, sino que las diferentes pantallas no serán sustitutivas, sino cada vez más complementarias entre sí al integrarse en la red informática de nuestro hogar y entenderse con el resto de aparatos.

Con un poco de imaginación cada vez veremos más y más oportunidades de negocio. ¡A por el año que ha comenzado!

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