Cuidando la energía

Voy a aprovechar que el pasado 5 de marzo fue el Día Mundial de la Eficiencia Energética, para recordar aquel anuncio de finales de los años 70 que nos alertaba diciendo 'Aunque usted pueda, España no puede'. En aquella ocasión era como consecuencia de la eterna crisis del petróleo, ahora también se podría aplicar a la cada vez más elevada tarifa eléctrica y a su conocido daño colateral de generación del, todavía poco temido, CO2. En un mundo tan intercomunicado, en el que cada elemento de red es un consumidor activo de electricidad, cualquier avance que permita ahorrar unos pocos vatios-hora es bienvenido. Se investiga sobre cómo reducir la temperatura en los centros de datos de la manera más eficiente, cerrando el pasillo frío, refrigerando el rack con agua o introduciendo el aire directamente en su parte delantera; cómo hacer que los ordenadores adecúen su consumo a la utilización que se hace de ellos en cada momento, se adapta la velocidad y el número de procesadores activos según el procesamiento necesario y se incluyen sensores de temperatura para dirigir de manera precisa la refrigeración a un punto concreto y así reducir la potencia de los ventiladores; cómo adaptar la iluminación y los tipos de lámparas (fluorescente o led) de las zonas de paso según se detecta, o no, la presencia de personas; cómo medir la energía que consume cada dispositivo conectado a la red, al realizar análisis en tiempo real para automatizar los procesos de encendido, apagado o hibernación de cada dispositivo. Una lectura muy recomendable es la 'Guía de Ahorro y Eficiencia Energética en Oficinas', de WWF (del inglés World Wildlife Fund, 'Fondo Mundial para la Naturaleza') España, y desde luego su puesta en práctica.

 

 

Algunas de las actuales ideas para reducir el consumo energético o para generar energía verde no provienen de grandes multinacionales americanas o israelíes, sino que han sido desarrolladas por empresas de nuestro entorno, como por ejemplo Abaccus, que desde Valladolid está dando salida a proyectos como un aerogenerador de altas prestaciones que transforma la energía del viento en electricidad con bajos costes de mantenimiento, un sistema que convierte en energía el paso de personas o vehículos por determinadas superficies, o herramientas que recogen las variables medidas por distintos sensores para facilitar la gestión energética. ¿Llegaremos algún día a ser autónomos, en el sentido de no depender de terceros, para el abastecimiento energético de nuestras viviendas?

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