El documento ubicuo

Quizá muchos desconozcan las ventajas del almacenamiento en la nube, muy de moda gracias al empujón dado por empresas como Apple, Google o Microsoft, por mencionar a las de más repercusión mediática. Sin embargo hay soluciones ofrecidas por multitud de empresas, tanto españolas como extranjeras, que aportan un sinfín de servicios asociados a precios asequibles: entre gratis y pocos euros al mes. Aunque no todos dan con la clave del éxito, el 31 de julio Ubuntu One, uno de los grandes, echará el cierre.

Para predicar con el ejemplo, he iniciado este artículo en una de las nubes gratuitas desde el ordenador de la oficina, he corregido algunas palabras en la tablet, lo he releído en el móvil y lo he terminado en el portátil de casa. En vez de enviar el artículo por email a la coordinadora del suplemento, le he remitido un enlace para que se descargara el documento original. Es decir, se ha accedido al mismo documento desde distintos equipos y ubicaciones, y ha estado accesible en todo momento desde el lugar en el que ha sido requerido. Y si hubiera perdido el portátil o el móvil, no habría perdido la información.

Lo más importante es que este documento permanecerá accesible aunque se destruyan los discos en los que está grabado, se quede inutilizado el servidor en el que está alojado o se incendie el Centro de Datos que alberga al servidor. Puesto que la grandeza del sistema está en que no depende del hardware sino que se mueve de un servidor a otro y de un Centro de  Datos a otro para mantenerlo siempre 'on-line'. Y no tenemos que preocuparnos de las copias de seguridad, el propio sistema garantiza la recuperación de los datos incluso en caso de catástrofe.

Si la privacidad es una de tus muy razonables obsesiones, cifra tus ficheros. Hay montones de aplicaciones para ello. Eso sí, si de verdad te preocupa que tus archivos no puedan ser vistos por terceras personas, mucho cuidado de dónde descargas la aplicación que los va a proteger, no sea peor el remedio que la enfermedad.

Seguramente a muchos les sonará Megaupload, cerrado en 2012 por promover contenidos 'pirata' y ganar grandes cantidades de dinero con ello. La base del sistema era similar, un archivo era subido una vez y era accesible desde cualquier parte del mundo. Pero a alguien se le ocurrió utilizarlo para vulnerar derechos de autor con (casi) total impunidad, compartiendo ficheros cuyo contenido estaba protegido por leyes de propiedad intelectual.

Una vez más, lo que provocó el mal no fue el invento sino la forma de utilizarlo.

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