El coche conectado: dónde estamos y hacia dónde nos llevan

En la actualidad los pasajeros de un automóvil pueden  navegar por Internet o  consultar las redes sociales equipados de un ordenador o de una Tablet gracias a las conexiones 3G que permiten transformar nuestros coches  en hotspot wi-fi. Pero el futuro, y hablamos de menos de diez años, abre un panorama espectacular en este campo

Un 60% de la población posee un Smartphone y los coches disponen en muchos casos de una conectividad muy evolucionada: Bluetooth para el teléfono, 3G e incluso 4G integrado que permite transformar el coche en un punto de acceso  wi-fi, utilizar Google Earth para navegar  y servirse de aplicaciones integradas. BMW ConnectedDrive, IntelliLink de Opel, Renault R-Link, Peugeot Connect Apps, … la mayor parte de los constructores ofrecen sistemas multimedias que integran aplicaciones conectadas: Guia Michelin, TripAdvisor…. Y también aplicaciones de eco conducción que acceden a los datos del automóvil. Pero esto también tiene sus sombras pues algunos sistemas aún son desesperadamente lentos, caros y, más allá de un periodo inicial, obligan al pago de una cuota anual entre 100 y 200 euros. Resultan más accesibles las tecnologías MirrorLink o  bien CarPlay: el contenido del smartphone se reproduce en la pantalla del coche y así el conductor accede a las aplicaciones sin dejar de mirar la carretera.

Pensando más en el futuro el Audi prologue Avant,  concept car presentado en el salón de Ginebra, desde el momento en el que acceden al habitáculo el conductor y los pasajeros, un innovador programa de software les identifica a partir de sus smartphones y ajusta asientos y climatizador a sus respectivas preferencias. Y adiós a las llaves. Una de las novedades presentadas por la marca de los cuatro anillos en el Consumer Electronics Show (CES) de  Las Vegas es la Audi mobile key, aplicación que proporciona acceso al vehículo mediante un smartphone o un smartwatch. Utiliza un protocolo de comunicación denominado Near Field Communication, que mantiene la función incluso con el móvil sin batería.

Información en lunas inteligentes

La proyección de datos en el parabrisas que ya aparece en bastantes modelos se podría extender a todos los cristales, incluidos techos panorámicos. Por ejemplo todas las lunas del Discovery Vision Concept de Land Rover son inteligentes y en ellas las cámaras del vehículo pueden proyectar imágenes de vídeo para facilitar la realización de maniobras difíciles, como la marcha atrás en una esquina. Estas lunas también pueden incorporar controles que solo se hacen visibles al acercar un dedo. “Imagínese que, al conducir, pasa junto a un punto de interés como el Empire State Building, aparece una página de Wikipedia en la luna inteligente y el pasajero del asiento trasero solo tiene que deslizar un dedo para pasar esa información de la ventana a su pantalla de infoentretenimiento o a su tablet”, comenta el Dr. Wolfgang Epple, Director of Research and Technology de Jaguar Land Rover.

Para que la conexión de los coches a las redes sea verdaderamente eficaz es precisa una infraestructura adecuada. El 4G aporta una mejora considerable y se podrá alcanzar de una forma regular hasta 100 Mb lo que supondrá una eficacia comparable  a la de la fibra en las casas. La mejora del caudal  y la generalización de la conectividad permitirán  nuevos usos. Así por ejemplo desde el concesionario y sin acudir a él pueden actualizar la gestión del motor o resolver un defecto detectado. Todos los modelos que aparezcan de aquí a tres años van a estar de una forma u otra conectados. El protocolo V2X que permite a los automóviles comunicarse entre ellos, con las infraestructuras y con otros usuarios, evitará accidentes y favorecerá la conducción autónoma. Las intersecciones de calles y carreteras estarán equipadas de captadores, cámaras y radares capaces de controlar el flujo de circulación para ayudar a eliminar las colisiones y mejorar el tráfico. Los coches funcionarán de forma automática eliminándose la necesidad de semáforos. Incluso estas mejoras podrían permitir el incremento de las velocidades máximas en autopista hasta 160 km/h. O bien los parkings podrán comunicar la situación de plazas libres  y nuestro coche, tras dejarlo en la puerta, se dirigirá él solo a aparcar.

En la la próxima década, el sistema de llamada de urgencia automática, que ahora solo comunica el lugar del accidente, trasmitirá un video desde el habitáculo y datos relativos a la gravedad del impacto y a la situación médica de los ocupantes.

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